Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 9 febrero 2012

Gente

GENTE

Un empresario planta cara con sus charlas a la hasta ahora intocable mafia japonesa
01.08.09 -
Vota
0 votos

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
El azote de la Yakuza
Miyamoto acude a sus charlas protegido con chaleco antibalas. / EFE
En Occidente, las historias de yakuzas están envueltas en un aura de sofisticación. Sabemos que los mafiosos japoneses llevan tatuado en el cuerpo símbolos que indican la familia a la que pertenecen y su escalafón. Y que si les faltan falanges en los dedos es que han cometido algún desliz en su trabajo. La Yakuza data del siglo XVII y está considerada entre las redes del crimen organizado más crueles del mundo. Un ejército de 82.000 miembros contra los que ha combatido toda su vida Teruo Miyamoto.
Este empresario de 71 años, presidente de una cadena de restaurantes de barbacoa, lleva años dando conferencias en Japón, a las que acude con chaleco antibalas. Acaba de publicar el libro 'Cuando la yakuza vino', en el que cuenta su lucha. «Es fundamental tener la valentía de no sucumbir a las amenazas», explica Miyamoto, cuya obra será traducida al inglés y ha servido de base para una película en Japón. Todavía no se ha puesto a la venta en su país por el riesgo que supone para su autor y la editorial.
Miyamoto asegura que nunca se ha doblegado ante las continuas amenazas de los mafiosos por una cuestión de honor y respeto a sus clientes. En sus locales cuelga un aviso, 'Prohibida la entrada a la Yakuza', que le ha costado amenazas y palizas, pero no le ha impedido que se dedique a dar consejos públicamente sobre cómo mantener a raya a esa mafia, contra la que poco a poco va creciendo la oposición en Japón.
«Me parecía mal tener que subir los precios de la comida para poder pagarles, es el dinero que ganan mis clientes con su esfuerzo», explica Miyamoto, en alusión a la 'tarifa de restaurante' que deben abonar para asegurarse 'protección'. Tradicionalmente se ha vinculado a la Yakuza con delitos como la prostitución, el tráfico de drogas y el juego. Sin embargo, Miyamoto cree que estos negocios son cada vez menos importantes para la red criminal, que se ha ido modernizando lenta y silenciosamente hacia actividades más lucrativas, como la corrupción financiera y política.
Las fuerzas del orden han ido dando pasos poco a poco en contra de estos poderosos grupos, que han podido operar libremente durante años debido a sus alianzas clandestinas con los sectores más poderosos. El Parlamento nipón aprobó en 2008 un endurecimiento de la ley contra los grupos violentos. Ese mismo año, varios individuos denunciaron a los mafiosos ante la ley, entre ellos ocho personas que fueron víctimas de un atraco. Era la primera vez que eso ocurría en Japón.
Vocento
SarenetRSS