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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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La estación absorberá finalmente 108 millones de euros Incorporará también una planta de biogás para producir energía a partir de fangos
31.07.09 -
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Construir la depuradora de Lamiako costará cinco años
Los vecinos recogieron 1.600 firmas contra el proyecto./ PEDRO URRESTI
Las aguas residuales de 800.000 vizcaínos se depuran en Galindo, donde a diario se trabaja a pleno rendimiento. Ubicada en Sestao, la planta está «próxima a su saturación», según reconoce el Ministerio de Medio Ambiente, por lo que urge poner en marcha nuevas infraestructuras que permitan seguir con la regeneración de la ría. La pieza clave en este proceso será la estación de tratamiento de Lamiako, que está destinada a aliviar en el futuro la carga de trabajo de su hermana mayor. Sin embargo, su entrada en funcionamiento no está ni mucho menos cercana. Los trámites administrativos avanzan, pero no están todavía concluidos. Y sólo la posterior fase de obras y pruebas necesitará de 54 meses -casi cinco años- de esfuerzo adicional.
El anteproyecto acaba de salir a exposición pública, junto al estudio de impacto ambiental. El documento aporta planos detallados e infografías sobre cómo serán los edificios que se levantarán junto al cauce de la ría en Leioa. Entre los datos nuevos destaca el plan de obra, cuyos plazos eran hasta ahora una incógnita. Toda vez que la licitación y posterior adjudicación en concurso público se resuelva, los trabajos se prolongarán «un máximo» de 42 meses. Después se entrará en un complejo periodo de pruebas que difícilmente podrá acortarse a menos de un año. En total, casi un lustro de espera para ver sus tanques de filtración en funcionamiento.
Otro aspecto que se desconocía es el presupuesto exacto de la iniciativa. La planta de Leioa absorberá finalmente 107,8 millones de euros, 40 más de lo que costaron las instalaciones de Galindo y 10 por encima de lo inicialmente previsto. En gran medida, las cuentas se han disparado porque las entrañas de la depuradora irán bajo techo para mitigar así su impacto acústico y los olores.
Además, el equipamiento de Leioa contará con un moderno sistema de cogeneración eléctrica y biogás. Las aguas contaminadas que proceden de los desagües de los vizcaínos contienen elementos sólidos que terminan por convertirse en fangos. Al descomponerse durante el tratamiento, estos residuos originan gases que pueden ser transformados en energía. Este moderno sistema, que prevé la instalación de gasómetros, calderas, motogeneradores y hasta una antorcha para quemar el combustible sobrante, ayudará a reducir el consumo de electricidad. Asimismo, se aprovechará el calor producido para dotar de agua caliente sanitaria al edificio; por ejemplo, para las duchas de los operarios.
La estación de Lamiako contará con la última tecnología para el procesamiento de fangos. Tanto es así, que recibirá también este tipo de desperdicios semisólidos desde Galindo. Una vez concluidas las labores, la materia sobrante se almacenará en un silo con capacidad para cien metros cúbicos.
15 hectáreas de terreno
La futura infraestructura se asentará finalmente en una parcela de terreno de 151.000 metros cuadrados -algo más de 15 hectáreas-. Los tanques, cubetas con filtros y desengrasadores y toda la maraña de tuberías que constituirán las arterias del conjunto ocuparán una superficie de 79.000 metros cuadrados -el equivalente a ocho campos de fútbol-. El resto del solar se destinará a zona verde. El Ministerio de Medio Ambiente quiere que los edificios resultantes se integren a la perfección en el entorno. Además, pretende reservar un espacio importante a la recuperación ecológica del humedal.
En concreto, el proyecto contempla habilitar dos grandes charcas artificiales. Una de forma cuadrangular y situada al este de las instalaciones y otra ubicada en la parte suoeste, de tipo rectangular y alargada. Entre las dos tendrán una extensión de 50.000 metros cuadrados y podrán dar cobijo a un buen número de aves y fauna autóctonas. Además, se dotará al complejo de un seto perimetral y varias penínsulas artificiales. Para minimizar su impacto y mejorar la regeneración ambiental de la zona, los promotores de la iniciativa proponen desviar la carretera BI-3730, que une Leioa y Las Arenas.
Esta operación no sólo permitiría extender la zona de recuperación de aves y paisaje hasta el mismo cauce de la ría, sino que también abriría la puerta a la construcción de un posible parque y paseo de ribera, con arbolado, mobiliario y una senda para el disfrute de los vecinos de la margen derecha. Sin embargo, es una decisión que no compete al Gobierno central. En realidad, está en manos de la Diputación.
El proyecto y el estudio de impacto ambiental que acaban de salir a la luz pública vienen a confirmar la mayor preocupación de los vecinos del entorno: la existencia de viviendas muy cerca de una infraestructura que suele generar ruido y olores. Y es que, constatan ambos documentos, a escasos cien metros hay un núcleo apreciable de población. La parada del suburbano tampoco queda muy lejos.
A este respecto, el informe ambiental destaca que la afección será pequeña, porque «las instalaciones irán cerradas». No obstante, se apunta la necesidad de analizar a fondo la huella acústica. En este sentido, recomienda realizar diversas mediciones para comprobar que los residentes más próximos conviven «con niveles de ruido legales», es decir por debajo de los 65 decibelios de día y 55 de noche.
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