La muerte de un capataz ayer en el incendio declarado el martes en la localidad de Arenas de San Pedro (Ávila) eleva a 11 el número de víctimas mortales que las llamas se han cobrado en lo que va de año. La cifra, que se ha disparado respecto al ejercicio pasado -cuando sólo hubo que lamentar dos fallecidos-, representa el segundo balance más alto de la última década después de 2005, que se saldó con 19 fallecidos. En esa ocasión, once agentes forestales murieron al verse cercados por las llamas en un incendio desatado en Guadalajara. Desde 2000, son ya 64 las personas que han perdido la vida a consecuencia de los fuegos que cada verano arrasan buena parte de la geografía española.
Juan Carlos Rodríguez Matabuena es la identidad de la última víctima mortal. El hombre, de 40 años y vecino de la localidad madrileña de Pelayos de la Presa, fallecía a primeras horas de la mañana arrollado por un bulldozer cuando colaboraba en las labores de extinción de las llamas que asolan el Valle del Tiétar. Se trata de la segunda víctima que deja el incendio, aún activo anoche, en tierras abulenses tras la de Javier Heras, el profesor jubilado de 63 años que el martes moría calcinado en su casa de Arenas de San Pedro.
Según fuentes municipales, el fuego, que presuntamente habría sido intencionado, lleva arrasadas más de 3.000 hectáreas. Al cierre de esta edición, se había reactivado en dos puntos nuevos conocidos como el Camino de los Marianistas y el Paraje del Tejar. La UME (Unidad Militar de Emergencias) desplazó un contingente de 369 efectivos, veinte autobombas y seis vehículos nodriza que se sumaron a los miembros del Cuerpo de Bomberos de Ávila, agentes de Medio Ambiente y de la Guardia Civil que tratan de acabar con las llamas.
Superficie quemada
Si los datos de la superficie quemada en España en el primer semestre de 2009 no eran nada alentadores -unas 800 hectáreas más que el año anterior-, el mes de julio ha asestado un golpe aún más fuerte a la conservación del ecosistema. Según las cifras del Ministerio de Medio Ambiente, hasta el pasado día 19 habían ardido 32.623 hectáreas de matorral y monte abierto, que suponen casi 7.000 más que en el mismo periodo de 2008, y 6.798 hectáreas de superficie arbolada, casi el doble que el año pasado. Unas cifras que pese a ser importantes representan un 36% menos que la media de la última década.
Sumando la superficie forestal agrícola arrasada por el fuego, en lo que va de año se han carbonizado en torno a 42.754 hectáreas y se han producido nueve siniestros con más de 500 hectáreas afectadas. La mayoría son intencionados: en los últimos meses, medio centenar de personas han sido detenidas por desatar las llamas adrede.
En Euskadi, Álava ha sido el territorio más afectado. Los siniestros que se declararon el pasado 22 en las zonas de Arróyabe, Mendibil y Echávarri Urtupiña afectaron a 1.300 hectáreas, 775 de superficie forestal y 580 de terreno agrícola. «Son datos estimativos y contamos por separado estos dos tipos de superficie porque las tierras de cultivo se recuperan de un año para otro, pero los bosques necesitarán mucho más tiempo para que vuelvan a mostrar todo su esplendor», explican portavoces de la Diputación de Álava. En cualquier caso, esta cifra se aleja de las 2.180 arrasadas en el año 1989, el peor vivido en la zona en las dos últimas décadas. En Treviño, por otro lado, la superficie calcinada sumó 3.000 hectáreas.
Tras lo sucedido, las instituciones y autoridades de la provincia han extremado las precauciones para evitar nuevos siniestros. Una de las primeras medidas que han adoptado ha sido la de clausurar todas las parrillas de las 29 áreas naturales del territorio alavés.
Por otra parte, un incendio originado ayer en la localidad zaragozana de Jaulín calcinó unas 700 hectáreas y obligó al desalojo preventivo de 172 personas de los municipios vecinos de La Puebla de Albortón, Valmadrid y tres urbanizaciones de María de Huerva.