La organización terrorista ETA dispone en Francia de un taller que le permite preparar los coches bomba que luego son enviados a España para perpetrar atentados. Más de la mitad de los vehículos que han estallado desde que la banda rompió la tregua procedían de territorio galo. La Guardia Civil prosigue la investigación para tratar de determinar el origen de la furgoneta Mercedes Vito que esta pasada noche estalló junto a la Comandancia de Burgos.
La hipótesis principal es que se trate de un vehículo que fue robado en Francia el pasado 10 de abril, aunque está sospecha tiene que ser confirmada oficialmente. Algunos indicios recopilados por los investigadores hacen primar esta hipótesis frente a la suposición de que la furgoneta hubiera sido robada en España. El vehículo llevaba placas españolas de matrícula que habían sido falsificadas y que copiaban otro modelo similar perteneciente a un vecino de una localidad burgalesa, según fuentes de la investigación.
En el caso de que se confirmarse el origen francés de la Mercedes Vito, serían ya siete los coches bomba utilizados en atentados en España desde la ruptura de la tregua que han sido robados y cargados de explosivo en territorio galo, Junto a ellos hay que sumar otros seis vehículos que fueron robados en España y utilizados posteriormente en atentados. La cifra real de bombas fabricadas en Francia podría ser mayor ya que muchas veces los artefactos van en un kit que se puede cambiar de un coche a otro, de forma que aunque el coche haya sido robado en España, el artefacto explosivo colocado en su interior podría estar fabricado en territorio francés.
La infraestructura etarra para fabricar coches bomba sufrió un duro golpe el 1 de septiembre de 2007 al descubrirse en Cahors una casa donde ETA montaba este tipo de vehículos bajo la dirección del principal artificieros de la banda, Luis Ignacio Iruretagoyena, alias "Suni" y "Lucas". La desarticulación de aquella infraestructura se tradujo en una reducción sustancial de la cantidad de explosivo utilizado por ETA en los seis meses siguientes.
'Comando liberados'
Sin embargo, existía otro taller de explosivos independiente del anterior que a lo largo de 2008 elaboró al menos cinco coches bomba. Uno de ellos fue utilizado contra el cuartel de la Guardia Civil de la localidad alavesa de Legutiano, el 3 de mayo, causando la muerte del agente José Manuel Piñuel. Otros tres coches cargados de explosivo y robados en Francia fueron colocados los días 21 y 22 de septiembre pasado en Vitoria, Ondárroa y Santoña, ocasionando la muerte de un brigada en este último atentado.
La distribución de los coches bomba en algunos casos ha sido realizada entre "comandos liberados", como el "Vizcaya" desarticulado en 2008 que recibió uno de estos vehículos. En otras ocasiones parece que han sido algunos comandos no fichados los encargados de mover y hacer estallar los coches. En este sentido se sospecha que en Vizcaya puede haber una célula de estas características que sería la responsable de colocar los tres coches bomba que estallaron en septiembre de 2007.