Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Política

POLÍTICA

Las dos delegaciones se intercambiaron sendas cestas con productos típicos de cada región

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Por momentos, parecía un zoco. El Palacio de Sobrellano, estilo neogótico, amplios salones y ventanales, convertido en mercadillo. Yo te doy anchoas, tú me das pimientos. Que tú me traes txakoli y tinto de la Rioja alavesa, pues yo te entrego una botellita de Ribera de Asón.
Las citas con Revilla siempre se aguardan con expectación. Y el anfitrión no defraudó. Dio al encuentro todo el boato que se esperaba. Todos los consejeros puestos en fila esperaron la llegada de los dos dirigentes. Primero apareció Revilla. Luego López, quien padeció el primer abrazo. «Ya tenía ganas yo de ver esto», clamó el líder cántabro señalando con el brazo la ikurriña y las banderas española y cántabra que colgaban del edificio. El lehendakari sonrió.
El protocolo continuó. Tras oír unas jotas regionales, ambos séquitos se introdujeron en el edificio y se sentaron alrededor de una mesa para analizar el contenido del acuerdo a firmar. La avalancha de cámaras y fotógrafos estuvo a punto de crear un incidente diplomático. Una ikurriña fue derribada. Para evitar que las hostilidades se rompiesen, Revilla anduvo presto. La cita con López era su «sueño» y nadie se lo iba a tirar abajo. «Que la levanten ahora mismo», exclamó. Recuperado el honor de la delegación vasca y discutido el convenio, llegó la hora de los regalos.
De 'label'
El intercambio fue a puerta cerrada y la oferta variada. Por parte vasca una lámina con el dolmen de Sorginetxe, un monumento levantado 2.500 años antes de Cristo en las cercanías de Salvatierra, y una cesta con productos de 'label'. Muy completa. Pimientos de Gernika, alubias de Tolosa, queso Idiazabal, tomate, txakoli, vino de la Rioja alavesa y tejas y cigarrillos.
La ofrenda cántabra tampoco estuvo mal. Una reproducción del códice del beato de Liébana y una lámina con el urogallo, ave típica de Cantabria en vías de extinción. La verdad es que el pájaro no tiene mucho futuro. Según algunas estimaciones, sólo quedan siete. Y por supuesto, anchoas. Aunque Revilla había puesto en duda que fuese a entregar a López una lata con este pescado que lleva sin capturarse en el Cantábrico desde 2005, al final no resistió a la tentación. Cayó la lata, una de ventresca de bonito, un poco de queso, tinto y orujo para empujar y para el postre, una de sobaos.
Terminado el encuentro, Revilla acompañó a López a visitar la capilla adyacente. Nada pequeña. Como una iglesia. Luego fueron a comer al cercano Capricho de Gaudí. Y ahí no acabó la fiesta. Se fueron a un bar típico de Comillas y departieron con los paisanos. Ante la mirada de un atónito guardia municipal, Revilla paró el tráfico. «¡Déjenles pasar!». Genio y figura.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS