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Política

21.07.09 -

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El reciente informe del Ararteko sobre la atención institucional a las víctimas del terrorismo en Euskadi está tan documentado y trata tal abanico de cuestiones en las que, con acierto, pone el dedo en la llaga, que no puede dejar indiferente a nadie. Ni siquiera a quienes le critican algunas de sus conclusiones.
Uno de los asuntos expuestos en el documento es la persistencia de apoyo a la violencia en los sectores juveniles de la población. «Con que hubiera un escolar, solamente uno, que no rechazara a ETA, debiera preocuparnos. Con cerca del 15% que, sin duda alguna, no la rechaza y otro 14% que se sitúa en posiciones intermedias, la preocupación es aún mayor», dicen los autores de esta parte del informe que ha sido dirigida por Javier Elzo.
Fue también el profesor Elzo quien en 1995 dirigió otro estudio sobre la juventud y la violencia que ocasionó una gran polémica, sobre todo en los sectores de la izquierda abertzale a los que no gustó que se les señalara con el dedo. En aquel trabajo se estimaba que en torno a un 30% de los jóvenes justificaban el terrorismo, aunque se establecía una diferencia entre un «núcleo duro» formado por un grupo de jóvenes «muy concienciado, bien formado y mejor alimentado ideológica, estratégica y tácticamente» y unos círculos periféricos. Entonces se reconocía que poco podía hacerse para recuperar a los miembros del «núcleo duro», por lo que se recomendaba trabajar con los situados en la periferia, donde había esperanzas.
El equipo de Elzo constataba entonces la escasez de trabajos de investigación científica sobre la juventud y la violencia en Euskadi, algo llamativo en un país en el que existía una organización terrorista, con 37 años de antigüedad en aquel momento, que había causado ya 777 muertos. La falta de estudios no era un problema de carácter académico, que también, sino que reflejaba la ausencia de políticas encaminadas a reducir el apoyo a la violencia entre la juventud, un apoyo más preocupante que el de los adultos porque son los jóvenes los que empuñan las armas y permiten la renovación de los efectivos humanos de la organización terrorista. Y eso que el 'Informe Rose' (1986) había aconsejado adoptar medidas específicas para los jóvenes.
Algo comenzó a hacerse tras el 'Informe Elzo' de 1995, pero la nueva encuesta evidencia que todavía es mucho lo que hay pendiente y esa es la tarea que tiene que desarrollar el Gobierno de Patxi López ahora que ETA acaba de cumplir 50 años.
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