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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 15 febrero 2012

Sociedad

GENERAL

«Llevaba al menos una hora muerto», dicen los sanitarios de la DYA, los primeros que atendieron al pequeño
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Han afrontado muchas cosas. Múltiples urgencias, lesiones, incluso muertes de menores por «un descuido de los padres». Sin embargo, a los efectivos de la DYA de Getxo, los primeros sanitarios que trataron de reanimar al pequeño fallecido, nunca les había golpeado una «tragedia» como la de ayer. «Es la primera vez que vemos algo así», reconocía Carlos Ojinaga, director de emergencias de la Asociación de Ayuda en Carretera aún impactado.
Dos de sus compañeros regresaban de un aviso. De repente, cuando transitaban por la popular 'carretera de la ría', un hombre «se les echó encima» en una recta en la que el sol pega de plano. El termómetro ayer ardía. El interior del vehículo también. «Nos han dicho que el coche era un horno. Más de 40 grados. Y un pequeño, tan sensible, no puede resistir esas temperaturas. Ha sufrido un golpe de calor», analizó el médico.
Los voluntarios no pudieron hacer nada. «Llevaba una o dos horas sin vida. Presentaba signos de rigidez, de cianosis. No respiraba, tampoco tenía circulación, no respondía a estímulos...». Aún así, lucharon por reanimarle. Sin éxito. Tampoco lo tuvieron los integrantes de la UVI móvil que, alertados por la madre, llegaron a continuación.
La mujer había acabado su jornada laboral. «Nos ha comentado que se fue a trabajar, que ha vuelto a las cinco horas, que el niño no respondía y, entonces, ha llamado a las ambulancias», expuso Ojinaga. El padre llegó «al de un rato». Ninguno de los dos precisó asistencia sanitaria, a pesar de que la madre «estaba impactada».
«Si hubiese visto algo...»
Esa sensación recorría a los trabajadores de la gran cantidad de empresas asentadas en una zona entre Leioa y Las Arenas. Incluso había personas, como Begoña Andrés, de Motos J. A. Mendivil, que se lamentaban por no haber detectado que había un niño en un coche a escasos 50 metros de la puerta de su establecimiento. «Si hubiese visto algo...», se dolía. Otros operarios, en cambio, no sabían lo que había ocurrido. «Yo me he ido a comer y no he visto nada. Mi compañera tenía el coche aparcado al lado. Ha visto que algo pasaba cuando ha llegado la Ertzaintza y dijo a los de la grúa si tenía que quitar su vehículo», comentó una empleada de Indar, «sorprendida» por el suceso que pasó totalmente desapercibido en el barrio. «Por aquí viene mucha gente. Puede ser cualquiera», repetían los trabajadores consultados.
Mientras tanto, el alcalde de Getxo, Imanol Landa, se lamentó «por una tragedia tremenda». Y trasladó un mensaje de «solidaridad» tanto a la madre como a la familia, «que lo tiene que estar pasando muy mal».
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