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Sociedad

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La muerte de un bebé dentro de un coche, a altas temperaturas, se produce por un golpe de calor. El jefe de Urgencias de Pediatría del hospital de Cruces, Javier Benito, explica que se trata de la subida de la temperatura corporal hasta un nivel -alrededor de los cuarenta grados- que el organismo es incapaz de controlar y, en consecuencia, se produce la muerte por colapso.
«No tengo información de lo ocurrido, pero si en la calle había 30 grados, lo más seguro es que dentro del coche se superasen los 45», comenta el facultativo. Javier Benito explica que la primera reacción del cuerpo ante temperaturas elevadas es una sudoración fuerte. Si la situación se mantiene, a este primer síntoma se suma el enrojecimiento de la piel y una respiración más rápida. La imposibilidad de eliminar el calor acarrea, después, una bajada de tensión y un aumento del ritmo cardíaco «hasta que se pierde el conocimiento y se sufre un fallo cardiorrespiratorio». Se produce un shock, un fallo de órganos básicos «como son el corazón, los pulmones y el cerebro».
El tiempo que una persona puede aguantar a altas temperaturas sin desvanecerse depende de cada individuo. «Es muy variable», señala el especialista. En cualquier caso, ancianos y niños son los dos grupos más vulnerables. «Los críos pequeños, de menos de tres años, soportan muy poco tiempo el calor porque aún no disponen de mecanismos para defenderse de una hipertermia», detalla. Así, estar sometido a elevadas temperaturas durante quince ó veinte minutos resulta letal para un bebé.
El jefe de Urgencias de Pediatría de Cruces comenta que, a lo largo de su ejercicio profesional, se ha enfrentado a varias situaciones de golpe de calor, aunque «nunca con un desenlace trágico» como el ocurrido ayer en Leioa. «He visto a adultos que practican deporte cuando hace calor y sin beber agua y casos de niños pequeños que han estado unos minutos al sol, sin protección ni hidratación. Llegan al hospital con los primeros síntomas de un golpe de calor que suelen ser calambres y mareo».
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