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Sociedad

11.07.09 -

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A lo largo de la historia ha dado pie a guerras legendarias, febriles oleadas de inmigración sedienta de fortuna, saqueos, tortura... El oro, el metal más preciado, por el que tantos han suspirado para asegurarse un salto certero hacia la riqueza, también servirá para salvar la vida. Curará el cáncer. Un grupo de científicos ha presentado en Barcelona la técnica para conseguirlo. Está en fase de experimentación y lleva por nombre oncología plasmónica. Un complejo nombre para un procedimiento que suena a ciencia ficción: se tratan partículas de oro en el laboratorio para que puedan ser fijadas en células afectadas por el cáncer. Posteriormente, con un rayo láser se calientan estas partículas hasta que se consigue quemar las células tumorales.
El grupo de investigadores del Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO) de la Universidad Politécnica de Catalunya está liderado por Romain Quidant. Este joven científico francés, que fue galardonado recientemente con el Premio Fresnel por su labor en el ámbito de la fotónica, explicó en rueda de prensa la principal ventaja de esta nueva estrategia contra el cáncer: permitiría destruir sólo las células cancerígenas y salvar los tejidos sanos. Un avance que posibilitaría desmarcarse de las técnicas actuales, la radioterapia y quimioterapia, que sí destruyen las zonas no afectadas por la enfermedad, con perniciosos efectos secundarios para el paciente.
Pero hay una ventaja más: el oro es biocompatible, lo que permite evacuarlo fácilmente a través de los fluidos corporales. El tamaño de las partículas metálicas que se emplean en el procedimiento es infinitamente minúsculo: tienen un diámetro 10.000 veces inferior al grueso de un cabello, una millonésima parte de un metro. Por eso reciben el nombre de nanopartículas. Sus propiedades ya han sido demostradas en Estados Unidos donde un equipo de científicos logró extirpar el tumor de un ratón tras 21 días de tratamiento láser sobre las nanopartículas.
Según señaló Quidant, todavía es pronto para saber si el procedimiento podrá ser empleado en hospitales, aunque trabaja conjuntamente con oncólogos para conseguir superar los complejos retos que plantea la investigación. En particular, se está estudiando la manera de asegurar que las partículas de oro se adhieran siempre y exclusivamente en las células tumorales.
Microchips
El equipo de Quidant además trabaja en otro proyecto que permitiría no sólo el tratamiento, sino también el diagnóstico del cáncer. Un microchip posibilitaría detectar la enfermedad en su fase más inicial, con tan sólo una gota de sangre del paciente. Este dispositivo podría empezar a utilizarse el año que viene, pues su investigación está muy avanzada. Integraría una multitud de nanoestructuras metálicas que enviarían una señal luminosa cuando entrasen en contacto con marcadores del cáncer.
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