Ni aquel robot que buscaba el amor entre la basura llamado Wall-E, ni Batman enfrentado al Joker más siniestro de las últimas décadas en 'El caballero oscuro', en Argentina el filme más taquillero de la temporada se llama 'Un novio para mi mujer' y lo dirige Juan Taratuto (Buenos Aires, 1971), un cineasta del que todavía se recuerda la divertida 'No sos vos soy yo', la historia de aquel médico y disc-jockey que no sabía si quedarse con su antigua novia o con un nuevo amor.
Aplicando con el verboso estilo porteño la receta clásica de la comedia romántica que viene desde Frank Capra y George Cukor, Taratuto cuenta en su nueva cinta, que se estrenó ayer, la historia de La Tana Ferro y El Tenso Polsky, un matrimonio en horas bajas por la crisis económica que él, interpretado por el popular cómico argentino Adrián Suar, desea romper a toda costa. Para ello recurre a los servicios de un gigoló profesional, que intentará seducir a la colérica La Tana.
«Creo que en 'Un novio para mi mujer' vuelvo a todo lo que he aprendido con mis películas anteriores. Para mí filmar es como dibujar: cuanto más practicas, mejor te sale. Creo que esta cinta es más sutil en ciertas cosas, y el trabajo de luz y arte un poco más complejo y refinado. Cinematográficamente intenté hacer una comedia más estética sin perder de vista a los personajes», opina el director sobre su nuevo trabajo.
Sus histriónicos protagonistas, de marcada genética argentina, basculan entre las dudas, la agresividad y la atracción mutua en medio de su proceso de divorcio. «El Tenso y La Tana son particulares. Él es miedoso, ella iracunda. Él prefiere no hablar de ciertos temas y ella no puede cerrar su boca. Ella está estancada y malhumorada y él no se cuestiona nada», explica Taratuto para definir a unos personajes que fueron casi creados a medias con los actores Valeria Bertucelli y Adrián Suar. «Trabajar con ellos es aprender, divertirse y saber que cada toma sirve. Ensayamos mucho y le sumamos a los personajes una tridimensionalidad muy interesante. Ellos aportan siempre y tienen el ritmo de la comedia en la sangre. Y eso no se aprende».
Divorcio de una pareja
En Argentina, más allá del éxito en las taquillas, la película sirvió para que muchos espectadores se plantearan incluso la situación de sus propias relaciones y, en general, su argumentó desdramatizó algunos procesos de divorcio. Con su calculada dosis de alegría y drama, mezcla típica del género, el público, adelanta su director, «se ríe y a la vez puede salir con una sensación un poco amarga porque la película narra el divorcio de pareja, y aunque sea una comedia siempre hay drama en una crisis, sobre todo si es tratada de una manera realista y honesta».
Un tema, el del amor, que parece inagotable. Tanto en la literatura como en el cine hay un renovado interés por los asuntos sentimentales. «Todo gira en torno al amor, y no sólo de pareja», defiende Taratuto.
Embarcado en nuevos proyectos como una serie de televisión y en pleno proceso de escritura de dos nuevos guiones cinematográficos, el Allen argentino, «ojalá», responde divertido, «admiro su cabeza, su humor y su sensibilidad. Sin buscarlo, creo que me ha influenciado desde pequeño», espera que la película sea tan bien recibida en España como sus anteriores. «Que cada espectador salga de la sala pensando en su propia historia y en la inmensa posibilidad de confiar y ser paciente en cada paso a dar».