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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 9 febrero 2012

Sociedad

Salud

Dolencias comunes, como cólicosy otitis, o la ausencia prolongada de lospadres les pueden provocar ansiedad

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Los bebés también se estresan
en la sala de recién nacidos de un hospital. / EL CORREO
Un bebé que permanece quieto en la cuna, pero pendiente de todo lo que pasa a su alrededor, puede no ser un niño tranquilo y espabilado como piensa su familia, sino estresado. Suena raro, pero los bebés también se estresan. Lo dice el profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense Francisco Miguel Tobal, quien investiga el fenómeno de la angustia en los más pequeños.
El estudio, financiado por el Forum Almirón de la Inmunonutrición, fue presentado hace unos días en Bilbao. El informe pone de manifiesto que entre el 9% y el 21% de la población infantil sufre de estrés. Cuantificar su incidencia en los bebés no es tan sencillo, debido a la dificultad para reconocer los síntomas en niños tan pequeños. De ahí la importancia que tiene la investigación para poder detectar a tiempo un problema cuyos efectos pueden arrastrarse toda la vida. Y es que, entre otras consecuencias negativas, los episodios de ansiedad en los primeros meses de existencia «alteran la capacidad de memoria y, en consecuencia, generan dificultades en el aprendizaje».
¿Cuáles son los síntomas de un bebé estresado? «El primero -detalla el profesor- es el llanto angustioso o lloros de forma habitual sin razones aparentes porque el niño ha comido, está limpio, no tiene sueño y se le ha cogido para abrazarle y darle seguridad».
Alimentación
Los cambios importantes en la alimentación también deben tenerse en cuenta, así como en la rutina del sueño. «Un bebé que deja de comer o que come a todas horas, que se despierta continuamente o que no duerme puede padecer estrés», añade Miguel Tobal.
La quietud prolongada es también una señal del malestar anímico del pequeño. «El niño que no se mueve, que no juguetea con las cosas que se le ponen en la cuna y que está pendiente de todo lo que pasa a su alrededor es un crío que está en estado de vigilancia porque no confía en su entorno». Si, además, padece enfermedades alérgicas, como dermatitis o afecciones víricas y bacteriales, el cuadro de estrés está claro.
Entre las causas que generan ansiedad al bebé, además de las ambientales relacionadas con las malas relaciones familiares, figuran enfermedades tan comunes como los cólicos del lactante o las otitis de repetición. «No se entiende que no se encuentre solución para estas dolencias que tanto sufrimiento generan a los pequeños», dice Tobal. La ausencia prolongada de los padres también pueden provocar que haya niños al borde de un ataque de nervios.
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