Presupuestos, historiales, idiosincrasia... aspectos que la Unión Deportiva Logroñés debe tener en cuenta durante esta temporada. Estar encuadrado en el grupo III junto a catalanes, valencianos y baleares obligará al conjunto riojano a redoblar esfuerzos en el ámbito deportivo, así como en el asunto de los desplazamientos. Concretar en qué grupo de Segunda B se puede desempeñar mejor o peor papel es una cuestión de adivinar el futuro, aunque sí que se puede intuir por dónde van a ir los tiros.
En el caso del club de Félix Revuelta, por de pronto, destaca que haya cinco equipos recién ascendidos: Unión Deportiva Logroñés, Villajoyosa, Espanyol B, Sporting Mahonés y Mallorca B. En teoría serían rivales directos para eludir el descenso. Un punto positivo, ya que el abanico siempre será mayor cuantos más implicados existan. El objetivo mínimo de este quinteto pasa por la consolidación en la categoría y cualquier aumento de pretensiones podría ser perjudicial para sus intereses. Hay que saber lo que se tiene y en qué dirección se quiere ir.
Otro punto de interés es que de los ocho clubes catalanes que militaron en este grupo la temporada pasada siete acabaron entre los diez primeros clasificados. Un dato a tener muy en cuenta, porque queda marcado el potencial de bloques como el Sant Andreu -contó con un presupuesto de 2.200.000 euros-, el equipo que preside Joan Gaspart y que pese a que tratará de reducir su presupuesto se presume que será un digno aspirante para meterse en el 'play off' de ascenso a Segunda.
O el de los históricos como el Sabadell o el Lleida. El primero, por ejemplo, se acaba de hacer con los servicios de un campeón del mundo sub'20 (David Bermudo) y en las últimas diecisiete temporadas sólo ha dejado de estar en Segunda B una campaña (2006/07). Y anteriormente, su sitio era más arriba, Segunda e incluso Primera. En el caso del Lleida lleva 8 años alternando la división de plata con la Segunda B y en sus filas juegan Eduardo Pérez, portero riojano que ha desarrollado casi toda su carrera profesional en tierras catalanas, y el que fuera capitán del Logroñés durante dos temporadas Jaume Delgado.
Si hay que hacer una mención especial es la Gramanet, el equipo que más campañas consecutivas (diecisiete) lleva en la categoría, pese a que recientemente ha pagado las tres nóminas que adeudaba a sus jugadores. El ejemplo del Badalona es sugerente porque lleva seis campañas seguidas y siempre en la mitad alta de la tabla. Un modelo a imitar. O el caso del Barcelona B, capaz de codearse con los mejores con una plantilla joven en su vuelta a Segunda división B. A todos estos hay que sumar el Espanyol B, club cantera por excelencia y que seguro que no querrá pasar apuros, aunque sea su sino. Y el Terrasa, un habitual del grupo que se ha salvado recientemente en la promoción.
Mitad baja
Por no mencionar también las posibilidades de los valencianos. Hay que recordar que el Alcoyano es el vigente campeón del grupo y que el Alicante viene de descender de Segunda y, como es lógico, su pretensión será regresar a la división de plata lo antes posible.
El resto de clubes tienen sus dificultades, puesto que el Benidorm empezó hace unas semanas los trámites para convertirse en Sociedad Anónima Deportiva -lo mismo que tiene que hacer la Unión Deportiva Logroñés-, y el Orihuela parece que atraviesa por problemas económicos. Los que caminan sin aparentes problemas bastante tienen que intentar aguantar en la categoría, caso del Denia o del Valencia Mestalla, cuya meta es nutrir de futbolistas al primer equipo y la mentalidad pasa por cuanto más arriba esté mejor. El Villajoyosa, recién ascendido, ha contratado a Manolo Herrero, entrenador que ya estuvo con los azulones en Segunda B hace unas temporadas. Por último, la incógnita serán el Sporting Mahonés, que llevaba diecisiete años en Tercera, y el Mallorca B, un filial con historia en la categoría.