La unidad del movimiento de las ikastolas de Euskadi, Navarra y el País Vasco francés se ha quebrado. La brecha ha salido a la luz cuando la potente confederación que agrupa a este colectivo inició el proceso para convertirse en una cooperativa europea que ofrecerá sus servicios sin los límites que marcan las fronteras. Integrantes de las federaciones territoriales apuntan que el origen de la crisis es el intento de la izquierda abertzale de tomar las riendas de este sector, que acoge a cien centros de enseñanza y empresas de servicios editoriales y pedagógicos, para recuperar su presencia en la sociedad después de haber sido desalojada de otras áreas de influencia. Desde el consejo rector de la cooperativa rechazan esa interpretación y consideran que es la pataleta de unos ex dirigentes que han perdido el poder.
Los responsables de las ikastolas se han felicitado siempre por la unanimidad con la que tomaban cada decisión o acometían cualquier iniciativa. El consenso se rompió en la última asamblea, celebrada el 13 de junio. En ella no se logró aprobar los estatutos de la nueva entidad europea. A pesar de ello, doce centros constituyeron la cooperativa, a la que deberá adherirse el resto en los próximos seis meses. Además, este grupo promotor nombró al consejo rector de la cooperativa para cinco años.
La federación navarra, que había presentado una enmienda para que se mantuviera en sus cargos a los anteriores responsables, optó por desvincularse del proyecto cuando se rechazó su propuesta. El presidente de la confederación, Koldo Tellitu -abogado de LAB-, pasó a ocupar igual puesto en la cooperativa; pero su director, Iñaki Etxezarreta, ha sido relevado, para ocupar su lugar Imanol Igeregi. La vicepresidencia la ejerce Arantza Manterola, afín a las ideas de la izquierda abertzale. Algunas ikastolas vizcaínas han anunciado también su propósito de quedarse fuera del proyecto. Sin embargo, la mayoría de centros no ha celebrado sus asambleas por lo que se desconoce su decisión final.
El conflicto trascendió cuando un grupo de ex dirigentes de las federaciones territoriales y de la confederación firmaron un artículo de opinión en los medios de comunicación en los que apuntaban la gravedad de la situación. Hablaban de «fracaso» como «colectivo incapaz de llegar a un acuerdo entre todas las partes» y de «enfrentamiento entre sectores». Acusaban a la presidencia de conducir el congreso de ikastolas a un «atolladero» y de «romper» el consenso y no permitir el acuerdo con los navarros. Insinuaban ya la existencia de motivos políticos en el fondo del conflicto. «La independencia del movimiento de las ikastolas con respecto a cualquier grupo ideológico ha sido una constante, un símbolo que se ha sustentado en la pluralidad... lo sucedido ha encendido la alarmas», decían.
«Imposición»
Integrantes de las federaciones territoriales hablan más claro, aunque sin querer dar sus nombres, ya que alegan haber recibido presiones. «Es un intento de la izquierda abertzale de tomar el mando en las ikastolas», coinciden. Critican que se ha quebrado un consenso de años para pasar a la «imposición», y tratar de configurar un grupo «monocolor». No entienden «la prisa» con la que se ha creado la cooperativa, sin esperar a contar con el respaldo de todas las federaciones, ni que el presidente continúe en el cargo «cuando anunció que dimitiría al concluir el proceso» y «daría paso a un consejo rector plural».
El sector 'crítico' explica que la estrategia de la izquierda abertzale para situarse en los órganos de gobierno comenzó hace cuatro años, y que el malestar ha estallado con los últimos nombramientos en la cooperativa. La organización vizcaína, por ejemplo, estaba copada ya por miembros de LAB, sindicato mayoritario entre los trabajadores.
«Una golosina»
El movimiento de las ikastolas es muy fuerte. El grupo cuenta con cien centros escolares punteros, empresas que crean materiales escolares y de servicios pedagógicos y culturales. Tiene por delante un mercado en crecimiento. «Dirigirlo es una golosina muy grande», comentan desde una ikastola. Miembros de las federaciones territoriales alertan sobre los riesgos que corre una agrupación hasta ahora «independiente y plural» «Cuando la izquierda abertzale pierde estructuras políticas y presencia institucional, busca las ikastolas para mantener su influencia. Quiere convertirlas en el buque insignia para reivindicaciones del ámbito educativo y del euskera. Un movimiento que había perdido credibilidad se sube al carro de un movimiento de prestigio», resumen.
El sector oficial rechaza que se trate de una guerra con tintes políticos. Defiende que el perfil ideológico de los responsables de la nueva cooperativa es similar al de anteriores cargos. Interpretan el conflicto como la «reacción» de un grupo que ha perdido poder en la organización. «Personas descabalgadas de sus puestos en unas votaciones que han perdido», explica el portavoz de la confederación, Xabier Oleaga. Reconoce la pérdida de consenso en la última asamblea, pero cree que el desacuerdo es mínimo. «Apenas una decena de ikastolas frente a un centenar. No puede haber motivos políticos con ese panorama», dice. La confederación comparece hoy para hablar del polémico proceso de formación de la cooperativa.