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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Política

modera sus críticas

Tras dos días de silencio sobre la sentencia de Estrasburgo, avisa a la izquierda radical de que el PNV no le sacará «las castañas del fuego»

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Urkullu se aleja de Batasuna y sólo critica la Ley de Partidos por «alterar» el mapa político
Una delegación de Batasuna encabezada por Otegi y otra del PNV con su entonces presidente, Josu Jon Imaz, reunidos en julio de 2006, en plena tregua de ETA. / TELEPRESS
Dos días después de la contundente sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) que acabó con el último asidero que le quedaba a Batasuna para evitar su destierro del juego político, el PNV por fin se pronunció ayer oficialmente sobre el fallo judicial, un asunto espinoso para un partido que, sobre todo por boca del ex lehendakari Ibarretxe y su portavoz, pero también desde Sabin Etxea, siempre se ha mostrado especialmente combativo contra la Ley de Partidos al considerar que rebajaba la calidad de la democracia española y perseguía «ideas». Nada de eso dijo ayer el líder del EBB, Iñigo Urkullu, en su primera intervención pública tras conocerse la resolución de la Corte Europea. Entrevistado en 'Euskadi Irratia', el presidente jeltzale se esforzó en marcar distancias con Batasuna y, eso sí, mantuvo su postura crítica con la norma que ha dejado a la izquierda radical fuera de la mayor parte de las instituciones, pero sólo por su «aplicación arbitraria» y la consiguiente «alteración» del mapa político y de la representación institucional.
Urkullu subrayó así la principal queja que, en público y en privado, han mantenido los peneuvistas contra la ley que en su día impulsó Aznar, convencidos de que PSOE y PP la han aplicado a conveniencia según sus intereses políticos y, en última instancia, para sumar la mayoría absoluta que ha acabado por desbancar al PNV de Ajuria Enea. Pero el principal interés de Urkullu a la hora de gestionar un asunto a todas luces incómodo ha sido evitar el alineamiento con Batasuna o hacer propaganda a ese mundo: de hecho, fuentes oficiales del partido aseguran que el silencio del líder del PNV durante 48 horas ha obedecido a la conveniencia de que fuera el propio Urkullu el que se pronunciase pero no a través de una nota 'ad hoc' o de una rueda de prensa convocada expresamente para analizar la sentencia, un 'honor' que, según el PNV, Batasuna no merece.
Al EBB no se les escapa que, tal como subrayó ayer su propio presidente, la sentencia es «unánime» y proviene del «prestigioso» Tribunal de Derechos Humanos al que ellos mismos han apelado al dar por descontada su imparcialidad frente a la Justicia española. Por eso, Urkullu dijo «respetar» la resolución. Tampoco le es ajeno al 'núcleo duro' jeltzale que en el ámbito europeo la opinión sobre la izquierda radical vasca está cada vez más devaluada, tras ver cómo la resolución que aprobó la Eurocámara a favor del proceso de paz quedaba en agua de borrajas tras la ruptura de la tregua.
Otros medios consultados van más allá y aseguran que al presidente jeltzale no le chirría en absoluto el fallo, que prefirió meditar con calma cómo valorarlo sin incurrir en manifiesta contradicción con todo el discurso anterior del partido y que aconsejó a los cargos que, si tenían que pronunciarse, apelaran a la falta de tiempo para examinar a fondo los argumentos de la Corte y colocaran en todo caso la pelota en el tejado de los radicales.
Decir 'no' a la banda
Eso es, precisamente, lo que él hizo ayer, al subrayar que la sentencia sitúa tanto a Batasuna como a ETA «ante su propio espejo» y que de ella deben extraer la conclusión de que se les acaba el tiempo para tomar la decisión de hacer política: de hecho, aseguró que el fallo pone a la banda «el contador a cero de su propia existencia» y emplazó a Arnaldo Otegi y su entorno a decir «'no'» a los terroristas. «Es mucho más fácil hacer eso que tener que andar recogiendo firmas para presentarlas ante notario. Es mucho más simple decir 'no' a ETA y hacer política con autonomía propia, sin tutelas», recalcó. Fuentes próximas al líder del EBB confirman que, efectivamente, el objetivo de sus palabras era marcar distancias con ese mundo. «Cualquiera se harta y se le acaba la paciencia», comentan. Urkullu no lo pudo decir más claro: avisó a la izquierda radical de que ni el PNV ni el resto de fuerzas van a «sacarle las castañas del fuego». «No pueden esperar a que el resto salgamos en su favor. El camino judicial ya está recorrido y sólo queda emplazarles a que tomen las decisiones que tienen que tomar», dijo un Urkullu a quien la actitud de Otegi de «'sostenella y no enmendalla'» le hace llevarse «las manos a la cabeza».
Más complicado resultaba para el PNV justificar sus pasadas críticas frontales a una ley que ahora la Justicia europea avala, un desenlace que los jeltzales no tenían claro que fuera a producirse con tal contundencia y que, saben, reduce al máximo su margen de maniobra. Desdecirse nunca ha entrado en sus planes, así que Urkullu optó ayer por centrarse en denunciar la «aplicación arbitraria» de la norma y sus consecuencias, la última, según el PNV, la pérdida del poder.
Urkullu recalcó incluso que «la primera responsabilidad» para participar en unas elecciones es de quien pretende concurrir a las urnas. Y preguntado expresamente si se puede seguir poniendo en duda el pedigrí democrático español, el presidente del EBB quiso puntualizar que no basa sus críticas en una supuesta relación causa-efecto entre la Ley de Partidos y el ejercicio de la democracia, que, dijo, «sí es perfeccionable en la actividad de todos los poderes del Estado español».
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