Como ya hiciera hace dos años, Corea del Norte felicitó ayer a Estados Unidos por su Día Nacional -que se celebra mañana- disparando cuatro misiles de corto alcance. Con esta nueva provocación en una fecha tan señalada, el régimen pilotado por Kim Jong-Il responde además al endurecimiento de las últimas sanciones de la ONU contra su ensayo nuclear del 25 de mayo. Según informó la agencia surcoreana Yonhap citando fuentes militares, Pyongyang lanzó los cuatro proyectiles desde su costa oriental, por lo que recorrieron unos 100 kilómetros antes de estrellarse en el mar. Al parecer, dos eran del tipo KN-01, que pueden alcanzar los 160 kilómetros de distancia.
Corea del Norte ya había advertido a los barcos de que no navegaran cerca de sus costas hasta el día 21 debido al desarrollo de unos ensayos militares. Por ese motivo, se esperan nuevos lanzamientos que podrían incluir misiles Scud, que tienen un radio de 340 kilómetros, o Rodong, capaces de sobrevolar hasta 1.000 kilómetros.
Aunque no sea una sorpresa, este nuevo desafío del Querido Líder ha vuelto a enervar a sus vecinos asiáticos, especialmente Corea del Sur y Japón. «Esperábamos que dispararan proyectiles de corto alcance en cualquier momento, pero no es una buena señal porque están demostrando su poder militar», declaró el titular de Exteriores surcoreano, Yu Myung-Hwan.
Tokio pide «contención»
Desde Tokio, el primer ministro, Taro Aso, recordó que «hemos advertido con frecuencia de que tales actos son una provocación que no beneficia a los intereses nacionales de Corea del Norte», a cuyo Gobierno pidió de nuevo «contención».
Ya sea con detonaciones de bombas atómicas o con misiles, las bravuconadas de Kim Jong-Il están empezando a fastidiar a sus, hasta ahora, aliados tradicionales, Rusia y China, que recientemente votaron en el Consejo de Seguridad de la ONU a favor del endurecimiento de las sanciones contra Pyongyang. «Siempre hemos pedido a los norcoreanos que se abstengan de llevar a cabo acciones que puedan empeorar la situación», declaró el portavoz de Exteriores ruso, Andrei Nesterenko. Su homólogo chino, Qin Gang, abogó en Pekín por «el diálogo y la negociación para conseguir la desnuclearización de la península coreana a través de las conversaciones a seis bandas», que incluyen a su país, las dos Coreas, EE UU, Rusia y Japón, y cuyos acuerdos han quedado en suspenso.
Esta escalada de la tensión en el noreste asiático coincide con la gira que está efectuando por la región el responsable estadounidense para la aplicación de las sanciones contra Corea del Norte, Philip Goldberg, quien acaba de pasar por China. Goldberg busca el apoyo de Pekín para bloquear las cuentas internacionales norcoreanas y registrar sus barcos sospechosos de transportar armas.