Ya es definitivo. El diálogo social en Euskadi se puso ayer de largo. Tras varias semanas de contactos y encuentros bilaterales, el Gobierno vasco, Confebask, CC OO y UGT presentaron oficialmente en sociedad ese proceso sin precedentes con una firme voluntad: que se convierta en una herramienta útil para luchar contra la crisis. Dada la gravedad de la situación económica, sus impulsores no quieren perder tiempo en la consecución de esos objetivos y, aunque evitaron fijar fechas, se han conjurado para lograr acuerdos «cuanto antes».
El lehendakari, Patxi López, presidió ayer en la sede del Ejecutivo autónomo el acto inaugural del diálogo social, en el que también participaron el presidente de Confebask, Miguel Lazpiur; los secretarios generales de CC OO y UGT, Unai Sordo y Dámaso Casado, y la consejera de Empleo y Asuntos Sociales, Gemma Zabaleta. Los asistentes quisieron dar una elevada carga institucional a la presentación, que tuvo su punto álgido en la lectura por parte del lehendakari de una declaración oficial en presencia de sus interlocutores.
El manifiesto destaca que la iniciación de este proceso representa «la puesta en marcha, por primera vez en Euskadi» de un diálogo social permanente y formalmente articulado. En ese sentido, los firmantes se comprometen «de forma activa con el país y con la resolución de sus problemas» a través de este proceso, que «ha de abordarse siempre con operatividad y eficacia, y mucho más en un contexto de crisis como el actual».
Urgencia por la crisis
Precisamente, la delicada coyuntura ha convencido a los integrantes del diálogo social de la necesidad de llegar a acuerdos «cuanto antes, porque sabemos que hay cosas que son urgentes en una crisis y hay que actuar de la manera más inmediata posible», asevero López, que no dudó en anunciar que el Gobierno vasco pondrá los recursos de que dispone y su capacidad de hacer política para alcanzar esa meta.
Pero, tal y como se esperaba, ayer también hubo notables ausencias. Ni ELA ni LAB acudieron al acto, pese a que, tal y como desveló López, estaban convocados. Su ausencia marcó, de alguna forma, el arranque del proceso. Tanto, que el lehendakari, tras recordar que ambas centrales «se han autoexcluido», les hizo un llamamiento para que «reflexionen» y se «incorporen» a las conversaciones. Pero puso límites a esa oferta. «La incorporación al proceso debe ser total y sin restricciones, referida al conjunto del mismo, sin que sea admisible una incorporación a determinadas mesas o a reuniones puntuales», sentenció.
En ese contexto, adelantó que se volverá a convocar a ELA y LAB para la primera reunión que se celebrará la próxima semana, pero previsiblemente no se les volverá a invitar de nuevo, sino asisten. Y ello, porque «el diálogo social es una cosa muy seria. O se participa, o no. No se puede venir a una reunión porque me conviene y a otra no, a buscar más el conflicto que el acuerdo», advirtió Patxi López.
Dos niveles
En la reunión de ayer, Gobierno vasco y agentes sociales sentaron las bases sobre las que pivotará el diálogo social. Se realizará en dos niveles: una mesa general de carácter institucional, que, se reunirá la próxima semana y tendrá como misión ratificar los acuerdos que se logren o desbloquear el diálogo cuando se tope con dificultades.
El segundo nivel está compuesto por tres mesas sectoriales: 'Trabajo y Políticas Sociales', 'Salud Laboral' y 'Empleo, política activas y capital humano'. López recordó al respecto que las negociaciones sobre la transferencia de las políticas activas de empleo están abiertas y se comprometió a informar permanentemente a los agentes sociales de su evolución. Las tres mesas sectoriales no tendrán una composición fija, ni en la identidad de sus componentes. Tampoco se cumplirá un criterio de paridad en la toma de decisiones.