La maraña de medicamentos, recetas, farmacias y doctores que puede tener la respuesta de qué mató a Michael Jackson ha requerido la implicación de la DEA, la poderosa agencia antinarcóticos de EE UU. Los investigadores de Los Ángeles volvieron el lunes a la mansión de Bel Air donde murió el cantante y salieron con dos bolsas de «pruebas médicas» en las que, según el consenso mediático, había una variedad de medicamentos a nombre de diversas personas y jeringuillas.
Médicos, enfermeras y farmacéuticos han relatado la adicción del artista a narcóticos tan potentes como Demerol, Oxycontin y Diprivan, este último un anestésico que ni siquiera se puede administrar fuera de un hospital. Según la cadena NBC, Jackson gastaba en una sola farmacia 47.000 dólares (33.520 euros) al mes. A cambio obtenía una variedad de medicamentos prohibidos que varios médicos escribían con diferentes alias e incluso la farmacia despachaba con el nombre del paciente en blanco.
«No lo sé, de verdad, no lo sé», dijo frustrado su hermano Jermaine a NBC. «Que la gente hablé así, sin saber, no está bien. Oí cosas de medicamentos cuando tuvo el accidente en el Staples Center, pero de eso hace mucho. Yo odio las drogas. Me dolería que fuera así, porque él siempre estuvo en contra de esas cosas. No trato de justificarlo, pero en este negocio la presión te lleva a cosas que nunca imaginarías».
Los investigadores han tenido que recurrir a una división especial de la DEA con acceso a una base de datos en la que tratarán de identificar la ristra de médicos que han recetado los fármacos confiscados para saber si al menos existían.
Ayer la familia afinaba planes para instalar una capilla ardiente el martes en el pabellón deportivo del Staples Center de Los Ángeles, tras el chasco de 'Neverland'. Como premio de consolación para las televisiones, que habían invertido cientos de miles de dólares para la cobertura, ayer se abrieron las puertas del famoso rancho, donde aún confían que un día descanse en paz.
«Ésta es su casa, él la creó, era su santuario», dijo Jermaine. «Se siente su presencia. Parece que él está de gira o en alguna otra parte. Éste es un lugar tranquilo. Quiero que mi madre vuelva aquí para que sienta lo que yo estoy sintiendo». Katherine Jackson, la madre, fue la roca en la que se apoyó el cantante durante los cinco meses de juicio por acusaciones de abuso sexual.
Es también la persona elegida por el artista para que se haga cargo de sus tres hijos. O, si ella ni puede, la cantante Diana Ross. Sin embargo, la segunda mujer de 'Jacko', Debbie Rowe, excluida de su testamento, dio a entender ayer en la NBC que luchará en los tribunales por la tutela de los dos hijos mayores, de 12 y 11 años, a los que ella dio a luz. Rowe, que en su día pactó la cesión de los pequeños por una cantidad no revelada, pedirá también una orden de alejamiento contra el padre del cantante, Joe Jackson.
Para añadir más confusión aún, el abogado de la ex enfermera dijo más tarde que estas declaraciones habían sido sacadas de contexto, y que aún no había tomado una decisión sobre la solicitud de custodia.