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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Política

JUICIO EN PARÍS

La pena más alta, de 16 años de cárcel, recayó en Esparza Luri, uno de los jefes de la banda entre 2001 y 2004

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El Tribunal Especial de lo Criminal de París condenó ayer a penas que suman 91 años de prisión a los siete presos de ETA que han sido juzgados durante dos semanas por pertenencia al aparato logístico desmantelado a comienzos de 2004. La sentencia, pronunciada al cabo de diez horas de deliberación a puerta cerrada, es algo más baja que los 107 años en total reclamados en la petición fiscal.
La pena más alta, de 16 años, recayó en Iñaki Esparza Luri 'Ana', jefe logístico desde setiembre de 2001 hasta su arresto en Las Landas en abril de 2004, para quien el fiscal Christophe Teissier había pedido 20. Pero los siete magistrados profesionales que compusieron el tribunal especial -sin jurado popular- no le consideraron culpable de tentativa de extorsión de fondos ni de fabricación de explosivos entre los 17 cargos que le estaban imputados.
Luis Enrique Garate 'Alicia' y Josetxo Zeberio 'Katxarro' fueron condenados a 15 años de prisión cada uno por considerarlos el responsable de la fabricación del armamento pesado y el especialista en la elaboración de explosivos, respectivamente. Por su parte, Ibon Elorrieta recibió 14 años por haber ejercido de adjunto en la jefatura logística.
El veredicto impuso diez años a Jon González 'Mugarra' y otros tantos a Jon Kepa Preciado 'Kupela' por formar un tándem encargado de proporcionar locales y vehículos al entramado. Los seis condenados arriba citados deberán cumplir íntegramente al menos un período de dos tercios de las penas dictadas y además son objeto de una prohibición definitiva de residir en Francia.
Los jueces condenaron a once años al agricultor vascofrancés Jean Marie Saint Pée 'Lako'. propietario del caserío de la localidad de Saint Michel, cercana a la frontera por Navarra, que sirvió desde 1990 como almacén, taller de armamento, fábrica de explosivos y laboratorio de electrónica en etapas sucesivas y a veces simultáneas. La sentencia le juzgó no culpable del cargo de fabricación de explosivos.
Por último, el vascofrancés Diego Ibarra, único de los ocho procesados que compareció libre, fue penado a tres años, la mitad con dispensa de cumplimiento. Pero no tendrá que regresar a la cárcel en la que ya estuvo en régimen preventivo. Declarado culpable de complicidad en falsificación de documentos, fue absuelto de asociación de malhechores con fines terroristas.
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