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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

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02.07.09 -

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Ayer fue día de contrastes. Sol ardiente y agua congelada. Altísimas temperaturas en la superficie y aire gélido en las capas altas de la atmósfera. Ahí está la clave del fenómeno que azotó a Vitoria, se formó en las inmediaciones de Miranda de Ebro y se desplazó hacia el noreste. Explica el meteorólogo Pedro Mari Martínez que el sofocante calor, traído por una masa de aire africano, fue la clave. El aire caliente tiene menos densidad que el frío, así que se eleva. Y llega a las capas altas de la atmófera, donde la temperatura, recién terminada la primavera, aún es muy baja.
Aquí se produce el fenómeno. La fuerte corriente ascendente se enfría, se condensa y genera nubes. Y cuanto mayor es el contraste entre temperaturas, esas nubes tienen más desarrollo vertical. Es decir, más altura. Pueden llegar a convertirse en una enorme columna negra que ayer llegó a tener 14 kilómetros de altura (y allí arriba la temperatura es inferior a 50 grados bajo cero). Dentro de ella las partículas de agua chocan, se juntan y forman granizo que cae. Cuando mayor es su recorrido en el interior de esa masa amenazante, más gruesos se vuelven. Hasta que ganan la suficiente consistencia para reventarle a uno los cristales del coche.
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