Las altas temperaturas de los últimos días, que han sido las máximas del año en Euskadi, y la sensación de bochorno tienen fecha de caducidad. El sábado cambiarán las tornas y el País Vasco regresará por unos días -quizá hasta el fin de semana siguiente- a una situación más propia de la primavera que del pleno verano. Los termómetros bajarán, advierten los expertos, pero hasta el viernes aún habrá que soportar unas jornadas con el mercurio en lo alto. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha decretado para hoy la alerta amarilla en 24 provincias de diez comunidades autónomas -Euskadi no está entre ellas- y la cosa se pone especialmente seria en Cataluña, donde se ha activado la fase 2 de alarma por la llegada de una ola de calor africano.
La situación es «completamente normal dada la época del año en la que estamos», valora Pedro Mari Martínez, el meteorólogo de EL CORREO, aunque tantos días seguidos de intenso bochorno sorprenden a cualquiera en estas latitudes. Euskadi ha cerrado, de hecho, un mes de junio al que los técnicos de Aemet han calificado de «muy cálido» en la mayoría del territorio. Ha dejado temperaturas medias notablemente altas, de 19,4 grados en Bilbao, 17,9 en Vitoria y 19,4 en Hondarribia.
El calor ha sido más apreciable en las últimas jornadas. Los termómetros han marcado estos días las máximas del año en la mayoría de los observatorios de la red nacional en el País Vasco. En la capital vizcaína, los últimos datos han sido de récord anual, con 33,6 grados de máxima. En Vitoria se alcanzaron los 32,4 grados, una cifra pareja a la registrada entre los días 10 y 12 de junio, que también fueron de calor sofocante. En San Sebastián, el observatorio de Igeldo marcó 29,8 grados el lunes, una cota «importante». Hasta en lugares expuestos a la brisa como Punta Galea, en Getxo, se han registrado temperaturas poco habituales. Se ha llegado a los 29,6 grados, una cota sorprendente en este punto de medición.
«Mínimas muy altas»
Pese a tanto bochorno diurno, «han sido más llamativas las temperaturas mínimas, porque han resultado ser muy altas estos días», apunta la responsable de Aemet en Euskadi, Margarita Martín. Los termómetros no bajaron de los 18 grados la noche del lunes en Hondarribia, por ejemplo, «lo que es un registro elevado», indica. Tampoco ha sido fácil dormir en Bilbao -16,5 grados de mínima- ni en Vitoria, aunque en el interior los termómetros fueron más benévolos y bajaron hasta los 12,5 grados en el momento más frío del día. En cuanto a las precipitaciones, junio no pasará a los anales: ha sido un mes «muy seco», con apenas 33 litros por metro cuadrado acumulado en los observatorios de las capitales.
Las cosas van a cambiar a partir del sábado, coinciden los expertos. El anticiclón de las Azores, ahora situado al sur de estas islas, se desplazará hasta su ubicación habitual y «bombeará aire de componente Norte» hacia la cornisa cantábrica, indica Pedro Mari Martínez. El resultado, un tiempo más «primaveral», con lluvias, cielos de nubosidad abundante y temperaturas más suaves. «Desde el día 4 hay que esperar un descenso en las temperaturas y chubascos en la costa, que disminuirán conforme nos adentremos en el interior. En el litoral lloverá. En la Rioja Alavesa, posiblemente no, o al menos lo hará de forma más aislada», refleja Margarita Martín.
Hasta que el sábado se produzca el anunciado bajón de las temperaturas, el calor se ha vuelto a convertir en materia de preocupación en buena parte de la Península. Ayer se decretó la alerta en 24 provincias de diez comunidades autónomas, sobre todo en el sur y el este del país. En la provincia de Jaén se activó la alerta naranja (riesgo importante), mientras en otras 23 fue amarilla, más leve. En Cataluña se espera una «ola de calor africano» que ha obligado a activar la fase 2 del dispositivo de alerta de la Generalitat. Se esperan temperaturas cercanas a los 40 grados.