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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Mundo

aerolínea vetada por la ue

El avión partió de Yemen y cayó en el océano cerca de su destino en las Comoras con 153 personas a bordo

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Una niña fue hallada ayer con vida entre los restos del Airbus 310-300 de la compañía Air Yemenia que se precipitó la madrugada anterior en el Océano Índico cuando realizaba la ruta entre la ciudad de Saná y Moroni, la capital de las islas Comoras. La nave, con 153 personas a bordo entre tripulantes y pasaje, cayó al agua cuando se hallaba a treinta minutos del aeropuerto de destino. La pequeña, cuya edad, nacionalidad y estado de salud aún se desconocen, fue encontrada flotando y ha sido enviada a un hospital de la república insular. No existe constancia de que hubiera ciudadanos españoles entre las víctimas. Las autoridades locales también informaron del rescate de tres cadáveres. París ha enviado varios helicópteros y dos embarcaciones de guerra a la zona para colaborar en las labores de socorro, en las que participan personal local y expertos desplazados desde Yemen.
El vuelo IY-626 perdió el contacto con la torre de control de Moroni a las 01.51 horas -20.51, en España-, cuando arreciaba una tormenta y el viento soplaba a 61 kilómetros por hora. Aún se desconoce la causa del accidente, aunque una testigo, según fuentes del Gobierno comorense, ha afirmado que presenció el desplome del avión envuelto en llamas.
Mohamed Abdelrahman Abdelqader, vicepresidente de Aviación Civil de Yemen, alegó que las condiciones atmosféricas eran pésimas y Dominique Bussereau, secretario de Estado de Transportes de Francia, indicó que se habían constatado «cierto número de defectos» en el avión siniestrado en una revisión llevada a cabo en 2007 y que, por esta razón, la empresa propietaria se encontraba en la lista negra del país vecino.
Sin embargo, Khaled al-Wazir, ministro de Transportes yemení, rebatió los argumentos de la autoridad gala alegando que, en aquella ocasión, los únicos desperfectos atañían a los equipos de mantenimiento, lo que no condicionaba la navegabilidad de la aeronave, y, por tanto, obtuvo el permiso para volar. Además, señaló que el pasado 2 de mayo fue sometida en Saná a una exploración exhaustiva, bajo la supervisión de la firma constructora en la que no se detectó ninguna irregularidad. La empresa árabe explotaba el aparato desde 1999 y había sido fabricado nueve años antes y, según explicó, contaba con 51.900 horas de vuelo y 17.300 trayectos.
Cambio de nave
El vuelo había partido de París en otra aeronave y hecho escala en Saná, donde se produjo un transbordo de los viajeros al avión siniestrado antes de dirigirse a las islas Comoras, situadas al norte de Madagascar y frente a las costas mozambiqueñas. El archipiélago, antiguo protectorado francés, es un destino turístico de minorías, ya que, a pesar de sus playas de arena blanca y paisajes tropicales o las posibilidades para el buceo y la pesca, ha sufrido en su cuarto de siglo de independencia numerosos vaivenes secesionistas y golpes de Estado que han ahuyentado las inversiones y el establecimiento de una infraestructura hostelera de entidad. Su población cuenta con aportaciones del continente africano, además de descendientes de comerciantes árabes e inmigrantes malayos, y es mayoritariamente musulmana.
Aunque también existen informaciones dispares sobre la procedencia de los pasajeros, se habla de 54 comorenses y un número que varía entre 26 y 66 franceses, quizá porque muchas de las víctimas contaban con doble nacionalidad, además de un palestino y una canadiense. El piloto, el copiloto, un técnico y tres azafatas eran yemeníes y la tripulación se completaba con dos marroquíes, un filipino, un etíope y un indonesio.
Este accidente tiene lugar un mes después de la tragedia del Airbus 300 de Air France. El avión, con 228 ocupantes, cayó al Atlántico, cerca de la isla de Fernando Noronha, cuando realizaba la ruta entre Río de Janeiro y París. Sus cajas negras, factor indispensable para descubrir las causas del suceso, siguen sin aparecer y ya apenas quedan veinticuatro horas para que su señal de localización deje de emitirse.
Desde 1990 se han producido veinte siniestro graves con aviones Airbus en el mundo y en cinco de ellos la cifra de fallecidos ha superado los dos centenares. El más importante tuvo lugar hace quince años cuando un aparato de la compañía taiwanesa China Airlines se estrelló en el aeropuerto japonés de Nagoya con 264 personas a bordo.
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