La idea de la pluralidad en la radiotelevisión pública vasca en la que acaban de aterrizar Alberto Surio y su equipo se basaba, según explica gráficamente un alto cargo del nuevo Gobierno del PSE, buen conocedor del ente, en reunir en las tertulias y debates a «un representante de cada una de las facciones del nacionalismo vasco, lo que da por lo menos cinco si contamos a EB; un socialista, que solía ser catalán y muy vasquista; y un 'friki' de la extrema derecha con los que daban por cubiertos a los no nacionalistas en Euskadi». La descripción puede resultar cruda pero refleja las carencias que los nuevos gobernantes observan en la EITB que ahora heredan, nacida a la medida del imaginario colectivo nacionalista y que en sus 26 años de historia ha tenido siempre al frente a dirigentes con carné del PNV.
«Quiero encender la tele y sentir que veo la televisión de mi país, no la de Islandia», añade el mismo antiguo miembro del consejo de administración del ente, que cree que el principal reto de la recién nombrada dirección será «abrirse a un país tremendamente plural y diverso» y dejar atrás lo que, a su juicio, ha sido un servicio público «forzadamente expresivo de la idiosincrasia vasca, por ejemplo con una saturación de bertsolaris». Una labor que se planteará, según medios cercanos al actual equipo directivo, «no como una revolución traumática» sino como un cambio «tranquilo, natural y absolutamente profesional». «Nuestra misión es ofrecer calidad, no impartir doctrina», remachan.
La tarea no es baladí, y resulta aún más compleja por diversos factores de distinta naturaleza. Entre otras cosas, porque la radiotelevisión pública vasca ha estado «razonablemente bien gestionada» en lo económico por los directivos salientes, según admiten socialistas y populares. La última auditoría, recién revisada por los nuevos responsables del ente, revela que «las cuentas están bien». Ha logrado, además, unas audiencias nada desdeñables: según el último EGM, de abril de este año, el segundo canal de ETB suma 715.000 espectadores diarios y el primero 161.000, unidos a los 273.000 oyentes de Radio Euskadi, lo que supone un aumento en el caso de la emisora de casi 40.000 en menos de dos años. El estudio otorga al grupo EITB el liderazgo en Euskadi con una audiencia diaria de 1.263.000 personas entre sus dos canales generalistas -cuenta con otros dos temáticos, a la espera de que se concrete el futuro de ETB-4- y sus cinco emisoras de radio, dos de ellas musicales. «Los ratios de eficiencia de EITB han sido altísimos, con el minuto de televisión más barato del Estado», recalca Andoni Ortuzar, ex director general del ente.
La mitad aguerrida
El reto reside en no perder a esos fieles y la dificultad, en que los socialistas identifican a esos seguidores leales con una mitad de la sociedad vasca, la abertzale, «muy aguerrida e identificada con el producto». Y son conscientes de que esos espectadores juzgarán que el cambio «va demasiado rápido», mientras que los no nacionalistas podrían percibirlo como «demasiado lento», con los consiguientes riesgos para el 'share' en un panorama audiovisual cada vez más complejo, a las puertas del apagón analógico.
El PNV confirma los temores del PSE de que no llueve nunca a gusto de todos: por ejemplo, le ha parecido un «feo gesto» y un «mal augurio» la salida del periodista Xabier Lapitz del programa estrella de las mañanas de Radio Euskadi, 'Boulevard', del que se despidió el pasado viernes. El profesional tenía contrato a través de una productora externa hasta finales de 2009 y es posible que la radio pública tenga que indemnizarle si acaba por rescindirlo aunque aún negocia con él para evitar el desembolso.
En todo caso, la información sobre las relaciones contractuales ajenas a la plantilla -integrada por 979 trabajadores, según el desglose presupuestario para 2009, de los que más de un 20% son eventuales- ha sido siempre opaca pese a las reiteradas solicitudes de PSE y PP en el consejo de administración y en el Parlamento. «Me imagino que los que les han puesto ahí», dice Ortuzar en referencia al PP, «habrán pedido la cabeza de Lapitz en bandeja como la de San Juan Bautista».
Lo cierto es que Surio le concedió al presentador de 'Boulevard', el pasado jueves, su primera entrevista como director general del ente. El máximo responsable de EITB tendrá su siguiente cita pública pasado mañana ante el anterior consejo de administración, al que dará cuenta de los nuevos nombramientos, los reajustes en el organigrama y las previsiones para la programación de verano. La parrilla de la nueva temporada aún no está definida: la dirección entrante se quedará sin vacaciones para acometer esa tarea.
Los peneuvistas aseguran que no convertirán al equipo directivo de EITB en objeto preferente de su labor de oposición «como hicieron con nosotros», pero no ocultan que lo visto hasta ahora no es de su agrado. «El equipo tiene nuestro respeto pero la confianza profesional se la van a tener que ganar», apuntan. Aunque la mayoría de los directores de departamento se mantendrán en sus puestos y también algunos de los rostros y voces más representativos -en línea con la obsesión de Surio y su equipo por no entrar en la casa «como un elefante en una cacharrería» y generar «conflictos innecesarios»-, el PNV cree que se arranca con mal pie al haber confeccionado la práctica totalidad del equipo directivo con profesionales ajenos al ente, con la excepción de la directora de Euskadi Irratia, Rosa Díez Urrestarazu, proveniente de ETB.
«En la casa hay gente muy buena, incluso muchos que pueden responder a los parámetros ideológicos que se buscan. Los segundos niveles están profesionalizados, nada que ver con el sesgo ideológico que se les quiere atribuir», recalcan. Un trabajador de EITB confirma esa impresión: «El sentir general es de cierta desconfianza hacia un equipo que no surge de la propia casa. La gente cree que se podía haber contado más con nosotros y hay cierta sensación de que las personas con las que sí se ha contado son las que ya estaban mimadas por el equipo saliente».
Los propios socialistas reconocen que la gestión y adaptación a una empresa pública de las dimensiones de EITB será posiblemente el hueso más duro de roer de su desembarco y el ámbito en el que podrían encontrar una mayor hostilidad porque, según su opinión, tras casi tres décadas de control del PNV, «se ha acabado generando una especie de condición genética, donde el nacionalismo lo impregna todo». No obstante, es cierto que, según distintas fuentes consultadas, existía un cierto «hastío» en la plantilla hacia el anterior equipo directivo, de modo que el recelo con que los trabajadores han acogido los cambios deja un hueco importante también a cierta sensación de «liberación» y mayores expectativas de realización profesional. Y Surio quiere profundizar, de hecho, en la «motivación» de una plantilla 'quemada' que, por término medio, ronda los cuarenta años, y que, en algunos casos, ha podido estar infrautilizada. El nuevo equipo asegura haber encontrado buena disposición en los trabajadores e insiste en que su gestión no pretende ser en absoluto «rupturista», aunque la coincidencia del asesinato de Eduardo Puelles con su designación y la polémica generada, por un PNV agraviado, tras la retransmisión en directo de la manifestación de repulsa les haya procurado más marejada de la esperada.
Leyenda urbana
En todo caso, en los asuntos más sensibles el periodista donostiarra tiene ya la línea definida. Su intención es que los medios públicos dejen de ser «altavoz propagandístico» de las siglas ilegalizadas de la izquierda radical, aunque no se eliminará de las tertulias la «sensibilidad» de ese mundo, máxime cuando cuenta con un sindicato legal -LAB- y con Aralar. «Además las personas conservan sus derechos intactos», puntualizan los medios consultados.
En el tratamiento informativo, la intención de la dirección es guiarse por criterios de «novedad periodística», lo que significa que Arnaldo Otegi y todas las organizaciones satélites aparecerán sólo si son noticia pero no de forma sistemática. «Hay mucha leyenda urbana. La izquierda abertzale salía lo que le correspondía en función de la representatividad de EHAK», se defiende Ortuzar. El PP avisa de que estará vigilante para que se cumpla lo acordado en el pacto de investidura. «Miraremos ese tema con lupa», avanza Carlos Urquijo, miembro del consejo.
El cambio simbólico del que más se ha hablado -el mapa del tiempo- esconde una curiosa sorpresa. Según distintas fuentes, en la redacción de ETB ya existen infografías que respetan el marco jurídico. Sólo falta que la decisión, aún sin fecha, se tome para que la comunidad autónoma aparezca en distinto color.