Aralar ha decidido renunciar al gobierno de Zaldibia por «el bloqueo» al que, según denuncia, se ha visto sometido el Ayuntamiento debido a la postura de la izquierda abertzale. Una comisión gestora de la Diputación de Gipuzkoa deberá hacerse cargo a partir de ahora de la gestión municipal.
La dimisión del alcalde, Patxi Aierbe, y los tres concejales de Aralar se produce después de una difícil convivencia con los cuatro ediles de la izquierda abertzale, a los que cedieron sus cargos después del empate técnico entre la lista de Aralar presentada a las municipales de 2007 y los votos nulos (ANV no pudo concurrir a las elecciones por estar anulada).
En una nota, Aralar explica que renuncia a todos sus cargos debido a «la actitud de ANV de bloquear todos los proyectos presentados» en el municipio. «Una vez que Aralar trabajaba los proyectos, conseguía la financiación necesaria y sólo faltaba llevarlo a cabo, ANV bloqueaba el proyecto dejando sin efecto todo el trabajo realizado», denuncia la formación. Entre esos planes paralizados, se encontrarían, entre otros, la remodelación del edificio consistorial, el bidegorri que conecta con Ordizia o la red de aguas.
Fuentes de Aralar explicaron ayer que la decisión, que se hará efectiva en el próximo pleno previsto para el mes de julio, se ha tomado ahora porque la «situación se ha vuelto insostenible». Según afirman, ANV «no ha respetado» el acuerdo alcanzado en la constitución del gobierno municipal y se ha dedicado estos dos años a «entorpecer nuestra gestión municipal, lo que consideramos una irresponsabilidad muy grave».
Este partido asegura que la gestión diaria en el Ayuntamiento se basaba en el «respeto» de Aralar a la representación municipal que le hubiera correspondido a la izquierda abertzale en caso de haber concurrido a los comicios. «Intentábamos acordar con ellos el proyecto, pero si se oponían lo retirábamos, como si efectivamente tuvieran voto en la gestión municipal», explica la formación que lidera Patxi Zabaleta.
Esa «capacidad de bloqueo» de la izquierda abertzale, según denuncia Aralar, se ha visto apoyada «por el PNV» de Zaldibia, que aunque no tiene representación municipal, ha asistido a las comisiones, de carácter abierto, y se ha mostrado a contrario a algunos de los proyectos presentados.
«El más sincero»
Aralar, que ahora deja «en manos de la Diputación de Guipúzcoa la nueva composición de la corporación municipal», lamenta no haber «podido cumplir el mandato que nos confió la mitad de la población zaldibitarra», que, en su opinión, es la «mayor perjudicada» de esta situación. Pero asegura que su decisión «es el mejor servicio y el más sincero» que le puede hacer al pueblo de Zaldibia.
«ANV ha priorizado el no dejar trabajar al adversario político a trabajar a favor del pueblo», insiste Aralar, quien denuncia además que a la imposibilidad de sacar adelante proyectos «se añaden las situaciones personales» que ese contexto ha generado «y el mal ambiente creado en el pueblo».
La izquierda abertzale, por su parte, según recoge Goierriko hi-tza, considera que Aralar «ha actuado como si hubiera estado solo en el Ayuntamiento», ya que «muchas veces no ha hecho caso a nuestras opiniones en los asuntos de gestión y en las comisiones».