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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 14 febrero 2012

Vizcaya

RICHARD ROGERS ARQUITECTO

23.06.09 -

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El constructor de sueños
«La arquitectura permite construir sueños y convertirlos en realidad». Y él lleva más de 50 años modelando sus anhelos, convirtiendo en posibles las soluciones que afloran de su imaginación. Richard Rogers (Florencia, 1933), caballero del Imperio Británico, autor del parisino museo Pompidou y del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, uno de los cinco arquitectos más influeyentes de las últimas décadas, dejará también su impronta en Bilbao.
Nacido en la ciudad italiana de Florencia, en el seno de una familia británica, sus padres tuvieron que regresar a Inglaterra cuando el pequeño Rogers contaba sólo cinco años. Corría 1938. España se desangraba y el país transalpino caminaba hacia al abismo de la II Guerra Mundial, bajo el yugo implacable de Mussolini.
Pese a ser disléxico, el futuro arquitecto logró terminar sus estudios e incluso obtuvo plaza en la prestigiosa universidad estadounidense de Yale. Y allí cambió su vida. Con poco más de veinte años conoció a Norman Foster, otro de los grandes que han dejado huella en Bilbao. Junto a sus respectivas mujeres formaron un equipo 'Team 4' y comenzaron a dar forma a sus sueños.
Sus primeras obras, esbozos de modernidad, están marcadas por ideas revolucionarias que ordenaban el espacio siempre de una forma funcional, en un mundo que prestaba todavía escasa atención al ciudadano. Arquitectura al servicio del hombre. Humanismo puro.
Ése ha sido siempre el faro que ha guiado a Rogers. Un valor que se reinventa en cada problema que afronta y también en cada época. Vivo ejemplo de ello es el centro Pompidou -probablemente su proyecto más memorable, aunque lo esbozó con apenas 30 años-. Allí decidió las entrañas del edificio hacia su fachada para ofrecer un espacio interior diáfano y digno de una gran apuesta museística.
Ese valor de funcionalidad se reinventa ahora para atajar uno de los grandes problemas actuales de la Humanidad: el cambio climático. Firme defensor del uso de la bicicleta como transporte, Rogers ha imprimido un carácter ecológico a sus últimos trabajos. «Es el gran desafío del hombre», advierte.
Bilbao era una asignatura pendiente. Tras pergeñar la T-4 madrileña, asesorar al alcalde de Barcelona y modelar varios proyectos más para la ciudad condal, así como para Valladolid, Zaragoza y Sevilla, el estudio de Rogers ha conseguido billete para una ciudad que se mueve al ritmo de su amigo Foster y Gehry. Y lo ha hecho en el contexto de una profunda crisis, que ha llegado a poner en peligro el plan Garellano. Una rigurosa coyuntura económica que ha obligado incluso al propio artista a apretarse el cinturón y a despedir a 35 colaboradores.
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