El Gobierno vasco destinó durante la pasada legislatura más de 24 millones de euros para pagar las sustituciones de los trabajadores de Osakidetza liberados para aprender euskera. Más de 2.700 empleados solicitaron una exención de su puesto de trabajo en los últimos cuatro años para preparar los perfiles lingüísticos que acrediten sus conocimientos de lengua vasca. El número de personas liberadas para acudir «un mínimo de cinco horas diarias en un centro homologado» ha registrado una tendencia a la baja, si bien es cierto que cada vez son más los profesionales que estudian el idioma por su cuenta para presentarse a los exámenes.
De los 890 empleados que dejaron su puesto en el Servicio Vasco de Salud para aprender euskera al inicio de la anterior legislatura con un coste para las arcas públicas cercano a los 6,5 millones de euros, el pasado ejercicio se liberaron un total de 366 (4,8 millones). Pese a que el consejero Rafael Bengoa anunció al inicio de su mandato que el euskera «iba a perder peso» en la sanidad pública, el número de personas en exención para acreditar el perfil lingüístico «se mantiene estable». «De momento no se ha notado ningún cambio de tendencia», reconocen en el Departamento de Sanidad y Consumo.
«Hay una realidad que no se puede ocultar. Y es que tres de cada diez empleados pide aprender euskera», subrayó la parlamentaria nacionalista Eider Mendoza en respuesta a las críticas de los populares respecto a la cantidad destinada a pagar las sustituciones. A juicio de Laura Garrido (PP), la partida presupuestaria es «desmesurada» para «las necesidades que en este momento tiene Osakidetza y así lo entiende la mayoría de los ciudadanos. En un escenario de deterioro de la sanidad pública vasca y de falta de personal no podemos permitirnos el lujo de tener a los empleados en los euskaltegis. Si hay que recortar de algún lado para mejorar las prestaciones es del presupuesto destinado a la euskaldunización del personal». Para la parlamentaria socialista Blanca Roncal, «todo depende del resultado. Si el programa de liberaciones sirve realmente para que los trabajadores aprendan euskera se dará por bien empleado. Ahora bien, si los resultados dicen los contrario habría que replanteárselo».
Ocho meses
El Gobierno vasco concede los permisos por cuatrimestres. Del mes de octubre a febrero y de febrero a junio. Pues bien, en lo que llevamos de año cerca de trescientos trabajadores se han liberado para aprender euskera, lo que se traduce en un gasto de más de dos millones de euros para pagar las nóminas de las personas que sustituyen a los profesionales en excedencia. El hospital Donostia es el centro con más empleados liberados (38), seguido de la comarca de Guipúzcoa oeste (23), Cruces (22) y Basurto (17).
El gasto se imputa a la partida de sustituciones, mientras que los costes de la formación son asumidos por el Instituto Vasco de Administración Pública. Desde la aprobación del régimen que rige la normalización lingüística, hace seis años, cerca de 4.000 empleados de Osakidetza han acreditado algún perfil. El resto todavía no ha superado las pruebas. No obstante, no todos los empleados del Servicio Vasco de Salud tienen la obligación de demostrar el conocimiento del idioma. Están exentas las personas con una «incapacidad manifiesta para aprender la lengua» y los mayores de 45 años con plaza en propiedad. Los 52 casos registrados el año pasado pertenecen a este último grupo. Una «situación» que Blanca Roncal considera «injusta y discriminatoria» al entender que limita el desarrollo profesional de este colectivo.
El tiempo medio de exención en la red pública vasca es de «dos o tres cuatrimestres». Los trabajadores que se liberan «suelen tener un nivel mínimo de euskera» que les permite acreditar el perfil básico «en ocho meses», aseguran fuentes del departamento dirigido por Rafael Bengoa. En los casos en los que la persona parte de un conocimiento del idioma prácticamente nulo, lo «habitual» es que necesite «unos cinco cuatrimestres» para poder superar la prueba. La próxima convocatoria, en la que coincidirán los empleados liberados con las personas que han superado las últimas oposiciones y necesitan acreditar el perfil, es el próximo 4 de julio.
La Carta Europea de los idiomas regionales o minoritarios animó en su día a las autoridades vascas a «perseverar en la normalización del euskera» en Osakidetza y la Ertzaintza tras constatar que «el personal carecía del conocimiento necesario de la lengua vasca». En el caso del Servicio Vasco de Salud reconocía «las dificultades prácticas» a las que se enfrentan para aplicar los compromisos de atención bilingüe. «La Administración tiene que garantizar el derecho de los ciudadanos euskaldunes a ser atendidos en su idioma y debe adoptar todas las medidas a su alcance para que los empleados se euskaldunicen de forma progresiva», señaló Mendoza. La parlamentaria jeltzale lamentó que «partidos políticos como el PP relacionen el deterioro de la calidad asistencial con la exigencia del perfil lingüístico». «Un profesional no es mejor ni peor por saber euskera», subrayó.
Al margen de los profesionales que se liberan para aprender euskera, son muchos los trabajadores que se presentan a las pruebas para acreditar el perfil lingüístico. De las 4.433 personas convocadas en la última prueba, 2.768 ni siquiera llegaron a superar la 'ateriko proba', una especie de «filtro» para eliminar a los que no alcanzan el nivel mínimo. Los alumnos tienen que contestar una batería de 45 preguntas en 50 minutos. La prueba inicial fue superada por 1.665 personas, de las cuales sólo un tercio (459) logró acreditar el perfil lingüístico.