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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 9 febrero 2012

Economía

Joseba Grajales Presidente de Guascor

Asegura estar decepcionado por la desaparición del apoyo oficial a la energía solar y las trabas a la eólica
21.06.09 -

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La empresa que preside y de la que es el principal accionista ha sido noticia en las últimas semanas, al protagonizar el anuncio de dos inversiones multimillonarias en el extranjero: la construcción del mayor parque eólico del mundo en la Patagonia, con una inversión de 1.700 millones de euros, y la construcción de 'huertos solares' en Sicilia, por un importe global de 900 millones. Joseba Grajales asumió el control de Guascor, un fabricante de motores marinos de Zumaia, cuando la empresa se había adentrado ya en la peligrosa senda de la quiebra. Acumulaba una experiencia exitosa, ya que fue uno de los dos fundadores de Gamesa y tenía importantes proyectos de desarrollo. La cuestión no era fabricar motores, sino darles una aplicación novedosa y conectarlos directamente con el mundo de la energía -la generación de electricidad- y el reciclado de residuos.
-El mensaje generalizado respecto a lo que una empresa debe hacer en estos momentos de crisis profunda es que lo adecuado es prepararse para resistir. Usted, sin embargo, acaba de cerrar dos operaciones que no se ajustan a ese criterio.
-Bueno, a mí siempre me ha gustado perseguir sueños y en eso estoy. Es cierto que hay que resistir, porque la crisis es realmente muy dura y está sometiendo a las empresas a una tensión desconocida. Pero también es cierto que si persigues algo no te puedes quedar parado y debes salir a buscar el futuro.
-Sin embargo, ustedes se habían movido hasta ahora en proyectos relativamente modestos. ¿Por qué el salto a inversiones con tantos dígitos?
-Llevábamos mucho tiempo preparándonos para esto. Las cosas no surgen de la noche a la mañana, por supuesto. Ahora ya estamos preparados para pelear sin complejos en las ligas mayores, para competir en Argentina, en Italia o en Alemania. Tienes que tener muy claro el producto que tienes en las manos y también ser capaz de armar una oferta industrial y financiera que resulte atractiva.
Una «extraña» situación
-Y, ¿tiene que ser fuera de España?
-Reconozco que siento una profunda decepción por lo que ha pasado en este país.
-¿A qué se refiere?
-A esa extraña situación en la que el Gobierno dice estar enamorado de las energías renovables, asegura un día tras otro que son su alternativa y, a la hora de la verdad, no lo practica. Estamos intentando darles clases a los norteamericanos sobre cómo se hacen las cosas y aquí le damos la espalda.
-¿Se refiere a la rebaja de ayudas que ha sufrido en los últimos años la generación fotovoltaica?
-Sí, y también a las dificultades para desarrollar parques eólicos. En el tema solar es decepcionante lo que ha sucedido. Hubo un momento en que se potenció este tipo de energía y, de repente, el Gobierno decidió aparcarlo. Así que las empresas que estábamos metidas en esa tecnología, nos podemos defender si nos ha pillado saliendo, buscando ya inversiones en otros países. A los que les ha cazado quietos no tienen salida.
-Pero, ¿qué hay detrás? ¿Sólo un recorte de la subvención a la energía solar?
-Hay recorte de ayudas y también mucho enredo en la legislación. El Gobierno alemán había comenzado antes e hizo una apuesta muy clara por favorecer una industria ligada a las energías renovables. Aquí, el Ejecutivo español hizo algo parecido, pero de repente decidió frenar. Es cierto que desde los primeros momentos se vio cómo surgían en el mercado muchos especuladores, que se convertían en promotores de parques de la noche a la mañana, repitiendo un modelo que ya habíamos experimentado en el sector inmobiliario. Y yo soy partidario de acabar con los especuladores, pero de ahí a acabar con todo... va un trecho. En la generación solar, además, nos faltan grandes compañías que permitan crear un 'lobby' eficaz. Es un sector muy atomizado.
-Pero se refería también a dificultades en la generación eólica.
-Sí, las hay de varios tipos. La Administración también ha comenzado a enredar demasiado la normativa en este campo. Pero es que, además, ocurren cosas curiosas. Por ejemplo, somos una empresa vasca que va a Argentina a negociar un parque eólico de 900 megawatios y no podemos hablar demasiado de lo que hacemos en nuestra tierra. ¿Cómo les explicamos a los argentinos que aquí, donde está la sede de la empresa, ni siquiera somos capaces de sacar adelante uno de 15 megawatios? Hace ya casi dos años que nos adjudicaron uno y aún está parada la tramitación. Es más, ni siquiera nos informan desde el Gobierno. Lo que sabemos es porque leemos cosas en la prensa, nada más.
Líderes, pero menos
-Sin embargo, tanto la Administración española como la vasca insisten no sólo en manifestar su apoyo a las renovables como alternativa de generación eléctrica, sino a nuestro liderazgo en la industria eólica mundial.
-Pues deben comenzar a darse cuenta de que intentar tener una industria eólica líder y, al mismo tiempo, poner todo tipo de pegas para la instalación de nuevos parques, genera tales problemas de imagen que no va ser bueno de cara al futuro.
-Ustedes también han desarrollado una línea de investigación de generación de electricidad a través de la biomasa. ¿Cual es su futuro?
-Creemos que muy importante, y estamos seguros de que va a ser uno de los pilares de Guascor. Hasta hace bien poco no había una tecnología adecuada. Ahora, que ya la tenemos, se nos ha echado la crisis encima y la escasez de financiación ha paralizado muchos proyectos. Tenemos muchos clientes con ganas de invertir en esa tecnología pero... vamos a tener que esperar un tiempo a que se recupere la situación económica.
-Bien, van a hacer ustedes una inversión de 1.700 millones de euros en Argentina, pero ¿que repercusiones industriales va a tener para Guascor en el País Vasco?
-Las torres de los aerogeneradores se harán allí. Son grandes y pesadas, generan importantes problemas de transporte y es preferible fabricarlas en un lugar próximo a donde se van a instalar. Lo haremos con proveedores locales o con alguna empresa con la que ya trabajamos que esté dispuesta a instalarse allí. Pero los equipos de generación, el corazón de la máquina, se harán aquí.
-¿Aquí? ¿En una nueva fábrica? ¿Dónde la van a construir?
-Sí, será una fábrica nueva. ¿Dónde? Eso está aún sin decidir, hay que estudiarlo y escuchar también las ofertas que recibimos. Lo decidiremos antes de que acabe el año 2009.
Una nueva actividad
-Ustedes no fabricaban generadores eólicos hasta ahora.
-No es algo que nos resulte completamente ajeno. Algunos de los que estamos en Guascor estábamos en Gamesa y también en Cesa. Así que hace año y medio decidimos adentrarnos en ese terreno y comenzamos a desarrollar nuestra propia máquina. Tenemos ya un prototipo en la fase de certificación. Vamos a seguir el mismo criterio que implantamos en Gamesa. Apoyarnos en la importante red de empresas y talleres que hay aquí para fabricar los componentes y hacer nosotros la ingeniería y el ensamblaje final.
-¿No les asustan las crisis cíclicas que sufre Argentina?
-Llevamos treinta años allí y ya sabemos de qué va eso. Las hemos vivido de todos los colores. Pero en este caso ellos han construido una red de transporte de la energía que hace posible la construcción de un parque eólico, en una zona con mucho viento. Este tipo de proyectos son atractivos y vamos a ser capaces de captar mucho inversor privado.
-¿Cuanto dinero han invertido ya en ese proyecto de fabricación de generadores eólicos?
-Unos 25 millones de euros.
-Hasta hace tan sólo un año, los fabricantes de equipos eólicos estaban saturados. No eran capaces de atender la demanda de los promotores de parques. Ahora, la crisis, ha relajado esa situación. ¿No teme que la proliferación de fabricantes acabe por convertirlo en un mal negocio?
-Hay amenazas. La principal viene de China. Hace tan sólo unos años no tenían nada en energía eólica. Ahora ya tienen cinco plantas de fabricación. De momento tenemos una ventaja, y es que los equipos chinos tienen problemas de fiabilidad y eso juega en su contra. Pero no dejan de ser una amenaza.
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