El féretro con los restos mortales de Eduardo Puelles entraba en la capilla ardiente habilitada en la Subdelegación del Gobierno en Bilbao portado por cuatro policías nacionales, dos ertzainas y dos guardia civiles minutos antes de las cinco de la tarde en una ceremonia íntima en la que la viuda y los dos hijos del agente asesinado sintieron el calor de familiares y amigos. También de las autoridades institucionales que se acercaron a velar el cadáver, custodiado por representantes de todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en un «gesto de unidad» ante la «barbarie terrorista».
El presidente del Gobierno viajó ayer por la tarde desde Madrid para visitar la capilla ardiente y trasladar su pésame a los familiares del agente asesinado en Arrigorriaga, con los que se fundió en un emocionado abrazo nada más entrar en la sala. José Luis Rodríguez Zapatero, que accedió al palacio Chávarri por la puerta lateral, fue recibido por el lehendakari Patxi López, el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, el consejero de Interior, Rodolfo Ares, y la presidenta del Parlamento vasco, Arantza Quiroga, que no se separaron ni un solo momento de los familiares del agente asesinado durante las tres horas que la capilla ardiente permaneció abierta al público.
Eduardo Puelles recibió a título póstumo la medalla de oro al mérito policial, la máxima condecoración del Cuerpo Nacional de Policía, de manos del presidente del Gobierno en un sencillo acto en el que la viuda del agente no pudo reprimir las lágrimas. La insignia fue depositada sobre el féretro, cubierto por una bandera española, su gorra del uniforme y una rosa roja dejada por uno de los ciudadanos que ayer se acercaron a la sede de la Subdelegación para rendir su particular homenaje al agente.
El líder de la oposición, Mariano Rajoy -que viajó en el mismo avión militar que Zapatero-, entró en la capilla ardiente apenas diez minutos después que el presidente, acompañado por una amplia representación de miembros de su partido. En las escalinatas de acceso a la sala coincidió con el ex lehendakari Juan José Ibarretxe y su esposa, que también quisieron mostrar su apoyo a la familia de Puelles. Una hora antes, el líder del PNV, Íñigo Urkullu, y el ex titular de Interior acudían a la Subdelegación junto a otros dirigentes jeltzales. Javier Balza fue recibido por Ares con un sentido abrazo.
La portavoz del Gobierno vasco, Idoia Mendia, también se acercó al palacio Chávarri -hacía veinte años que no se habilitaba una capilla ardiente en la sede de la Subdelegación- para trasladar sus condolencias a la familia del agente, que estuvo arropada en todo momento por los compañeros de Puelles. La presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua, también acudió a presentar sus respetos.
Los Príncipes de Asturias asistirán hoy al funeral que se celebrará a las 13.00 horas en la iglesia de los padres Agustinos de Bilbao. La capilla ardiente permanecerá abierta desde las 10.00 de hoy hasta las 12.40 horas.