
Imagen de archivo del anterior atentado mortal de ETA, el de Ignacio Uria.
ETA no asesinaba a un Policía Nacional desde 2003
ETA no asesinaba a un miembro del Cuerpo Nacional de Policía desde el 30 de mayo de 2003, cuando los agentes Bonifacio Martín Hernando y Julián Envit Luna murieron en la localidad navarra de Sangüesa y otro agente resultó herido grave por la explosión de una bomba adosada al vehículo policial en el que viajaban.
Además de a estos tres funcionarios, que formaban parte de un equipo móvil de renovación del DNI, la explosión también provocó heridas leves a un vecino de Sangüesa.
Al menos 110 miembros del Cuerpo Nacional de Policía y del antiguo Cuerpo Superior de Policía han perdido la vida en el País Vasco en atentados de ETA desde 1968.
El año en el que más víctimas se produjeron fue 1987, con 14, seguido de 1980, con 10.
El último atentado mortal contra miembros de la Policía Nacional en el País Vasco se había perpetrado en 1997.
El 17 de febrero de ese año murió el agente de la escala básica Modesto Rico Pasarín, de 33 años, al estallar en el barrio bilbaíno de Santuxtu, un artefacto que había sido adosado a los bajos de su vehículo.
También en 1997, el inspector Luis Andrés Samperio Sañudo, de 38 años, fue asesinado de un tiro en la cabeza cuando se encontraba en las proximidades de su domicilio, en Bilbao, el 14 de abril.
Por último, el 5 de septiembre de ese mismo año el policía nacional de la Escala Básica Daniel Villar Enciso, de 39 años, moría en Basauri (Vizcaya) a consecuencia de las heridas sufridas al estallar una bomba colocada en el interior de su vehículo cuando se disponía a arrancarlo para dirigirse a su trabajo.
El inspector de Policía Nacional,
Eduardo Antonio Puelles García, destinado a la Brigada de Información, y residente en Arrigorriaga, ha sido la primera víctima de
ETA en lo que va de año. En total son siete las personas asesinadas por la banda terrorista ETA desde la ruptura del alto el fuego en 2006, tres de ellas por el estallido de coches-bomba mientras que otras cuatro fueron abatidas a tiros.
Aeemás, es el primer atentado mortal desde la investidura de Patxi López como lehendakari, el pasado mes de mayo. Al día siguiente de la
investidura de Patxi López, ETA hizo estallar un
artefacto en un repetidor situado en un puerto de montaña del municipio cántabro de Guriezo, limítrofe con el País Vasco, que causó daños materiales en la base de un repetidor y en un muro de un edificio adyacente.
Uria, el anterior
El empresario
Ignacio Uria Mendizabal, de 71 años de edad, fue la
anterior víctima que dejó la banda terrorista ETA . Uria, dueño de una de las constructoras de la 'Y' vasca fue tiroteado el pasado 3 de diciembre en Azpeitia a las 13.05 horas de la tarde cuando se dirigía al restaurante Kiruri, al que solía acudir diariamente.
Las obras del tren de alta velocidad son objetivo prioritario de la banda. Los etarras han atentado en repetidas ocasiones contra las constructoras adjudicatarias de las obras, entre ellas dirigida por Uria, 'Altuna y Uría'.
Anteriormente, el brigada del Ejército de Tierra
Luis Conde de la Cruz murió el 22 de septiembre del pasado año en la
explosión de un coche-bomba en las inmediaciones del Patronato Militar de Santoña (Cantabria). El coche, robado y preparado por los pistoleros en Francia y con unos 100 kilos de explosivos, causó varios heridos. En ese momento, el brigada, con 27 años de carrera militar a sus espaldas y varias condecoraciones por su labor profesional, pasaba unos días de descanso acompañado de su esposa en la residencia militar del Patronato.
El guardia civil
Juan Manuel Piñuel Villalón, de 41 años, se convirtió en la segunda víctima mortal de la organización terrorista en 2008. Murió en la explosión de un coche bomba el
14 de mayo del pasado año.
Al finalizar el año 2007, los agentes de la Guardia Civil Fernando Trapero y Raúl Centeno también fueron tiroteados en la localidad francesa de Capbretón. El 1 de diciembre de aquel año, tres etarras les acribillaron a balazos causando la muerte en el acto de Centeno, mientras que Trapero falleció en el hospital cinco días después.