El Congreso de los Diputados aprobó ayer, con la abstención 'sorpresa' del PP, un buen ramillete de cambios en la actual Ley de Seguridad Vial que los conductores notarán en varios frentes. La remodelación de la norma, que se aplicará en la primavera de 2010, prevé agilizar los procedimientos de notificación de las multas, aumentará la rebaja en su cuantía para quienes paguen pronto -se perdonará la mitad, y no el 30% como hasta ahora-, y retocará la tabla de infracciones y su traducción en retirada de puntos. El espíritu de la reforma, que aún debe pasar el trámite del Senado, es anular la supresión de puntos ante comportamientos que no ponen en riesgo al resto de conductores, como aparcar en un carril bus, una falta que dejará de restar dos créditos del carné.
Los populares, que habían votado a favor de la iniciativa en comisión, se abstuvieron en el pleno porque tiene «un afán recaudatorio», un argumento en el que coincidieron con las asociaciones de automovilistas. Fue el segundo viraje en su postura, ya que antes de la sesión habían anunciado que se decantaban por el 'no'. La ley salió finalmente adelante con 193 votos a favor, dos en contra y 137 abstenciones. Ahora viajará a la Cámara Alta, donde los partidos prevén incluir alguna enmienda más al texto.
Una de las principales novedades es el cambio en el sistema de notificación de las multas. En lugar de intentarlo tres veces, sólo se hará una vez. Tráfico quiere agilizar así el cobro de las sanciones y cerrar cuanto antes los expedientes. También se da mayor importancia a los medios telemáticos para comunicar las infracciones. Se potenciarán el correo electrónico, el teléfono móvil y una página web específica para que el conductor conozca -y pague- cuanto antes sus sanciones.
El interés de la Administración por recaudar lo antes posible se aprecia también en el aumento del porcentaje de rebaja por lo que se conoce como 'pronto pago'. Si el infractor abona la multa dentro de los quince días siguientes a su recepción, se ahorrará el 50% de la cuantía en lugar del 30% actual. Incluso podrá pagar en la propia carretera con tarjeta de crédito. Las cantidades económicas asignadas a las infracciones también se regularán por una nueva tabla que evita interpretaciones al fijar cuantías exactas: 100 euros para las faltas leves; 200 para las graves, y 500 euros para las muy graves. Se terminará así con las horquillas actuales -de 91 a 300 euros para las infracciones graves, por ejemplo-, que en la práctica venían a significar que un mismo comportamiento podía ser penado de forma diferente en una comunidad autónoma u otra.
Sin margen en el radar
Los cambios normativos dejarán claro, además, que si el conductor no paga ni alega en 15 días, la sanción será firme en el plazo de un mes, aunque el Tribunal Supremo aclaró ayer en una sentencia que abonar no significa renunciar a recurrir la pérdida de puntos. El dinero recaudado con las multas deberá destinarse a seguridad vial y la nueva ley pondrá coto a los remisos a hacer frente a sus responsabilidades: el conductor que tenga dos sanciones graves ya firmes por pagar no podrá renovar el permiso de circulación ni vender el vehículo.
El proyecto de ley aprobado en el Congreso retoca también la lista de infracciones que descuentan puntos del carné. Se pone fin al margen del 10% en los radares que controlan la velocidad -conducir a 121 kilómetros por hora en autovía conllevará 100 euros de multa-, pero el descuento de puntos comenzará más tarde. En autopista, a partir de 151 kilómetros por hora. En ciudad, a partir de 71. Tampoco perderán puntos, aunque sí serán multados, quienes paren en el carril bus. La modificación normativa ha llegado a otros aspectos como el relacionado con la grúa y la zona azul. El ayuntamiento podrá multar a quien sobrepase el tiempo o carezca de ticket, pero no podrá arrastrar el vehículo hasta el depósito.
La normativa se endurecerá para los conductores que usen 'anti-radares': serán sancionados con 6.000 euros, la pérdida de 6 puntos y la suspensión del carné durante tres meses. También serán castigados los talleres que los coloquen. Quedan fuera de esta iniciativa los navegadores que avisan sobre la presencia cercana de un radar. Sin embargo, el nuevo reglamento contempla un castigo por su uso: 200 euros y tres puntos menos, la misma sanción que se aplica cuando se habla por el móvil. Sólo se podrá observar la pantalla y escuchar los mensajes.