Las espadas del PNV y el PP siguen en todo lo alto en Álava. Ya lo advirtió el martes el diputado general, Xabier Agirre: «no es nuestro estilo, pero si nos buscan la boca, nos van a encontrar». Dicho y hecho. Lejos de bajar el diapasón, los jeltzales han decidido mantener el pulso con los populares -que buscan con ahínco desbancarles del poder en la Diputación- presentando una serie de iniciativas en las Juntas Generales encaminadas a desprestigiar la gestión de los gobiernos de Ramón Rabanera entre 1999-2007.
La estrategia peneuvista tiene dos frentes. Por un lado, realizará hasta cinco preguntas en pleno al diputado de Hacienda, José Luis Cimiano, referidas a las graves acusaciones efectuadas por Agirre el pasado martes sobre la presunta «ocultación» al Consejo Vasco de Finanzas (CVF) del ingreso de un millón de euros correspondiente a un embargo, y en relación al uso indebido de coches oficiales protagonizado por dos ex diputados del PP en periodos vacacionales. Tanto una como otra fueron el miércoles desmentidas por el secretario general de los populares alaveses, Javier de Andrés.
Estos asuntos sólo coparán el contenido de dos de las preguntas puesto que las otras tres se refieren, según los jeltzales, a una condonación de 722.000 euros realizada por el PP a una empresa alavesa, a la inexistencia de sanciones de requerimientos tributarios o a la presunta ilegalidad de un contrato de la agencia ejecutiva de Hacienda.
El segundo frente que abrirán los jeltzales se refiere a peticiones de información en las que solicitan los libros mayores -volúmenes donde se recogen todos los movimientos económicos de un departamento- de las sociedades forales Vías de Álava, Álava Agencia del Agua, Álava Agencia de Desarrollo, Centro de Cálculo de Álava, Arabarri, Arabako Lanak y Naturgolf. Reclaman también los gastos de representación de los altos cargos de la Diputación durante las dos legislaturas del Gabinete Rabanera.
Con esta batería de iniciativas, el PNV busca ahondar en la que, a su juicio, fue una «nefasta» gestión del PP al frente de la institución provincial haciendo públicos todos los gastos y compras realizadas entre 1999 y 2007. Pese a que los peneuvistas ya disponen de estos datos al tener hilo directo con el Ejecutivo, lo que buscan es hacer pública toda esta información y ponerla al alcance del resto de grupos.
Sí parece descartado que el tripartito foral PNV-EA-Aralar emprenda acciones judiciales contra el PP por las graves irregularidades denunciadas en público por el diputado general. De Andrés les invitó a ello, pero los nacionalistas no quieren sacar la batalla del campo político.
Balance municipal
En un tono también crítico, pero ya en el Ayuntamiento, el grupo municipal peneuvista censuró ayer la gestión del alcalde Lazcoz al cumplirse el ecuador de la legislatura, pese a respaldar los presupuestos socialistas de 2008 y 2009. La portavoz nacionalista, Malentxo Arruabarrena, reiteró que su formación estará junto al PSE en los grandes proyectos de ciudad. Eso no significa, recalcó, que en un futuro el PNV tenga que apoyar nuevos planes económicos impulsados por el regidor. «Hablaremos en su momento», se limitó a señalar.
Arruabarrena tiene claro que si la moción contra el Gobierno del tripartito foral que quiere impulsar el PP triunfa gracias al respaldo del PSE, «la situación será distinta. Lógicamente las relaciones no serán las mismas. Es como cuando te echan de un sitio, no te miran de la misma forma», enfatizó.
Sobre el mandato de Lazcoz, la líder municipal jeltzale lamentó que carezca de un proyecto de ciudad. «Sólo tiene ocurrencias e ideas. No sabe conseguir apoyos para sacar adelante sus ideas», recordó. Sus críticas se extendieron al anterior alcalde, el popular Alfonso Alonso, «porque con los gobiernos del PP y PSE la ciudad está en situación de stop». Y puso como ejemplo el Plan de Movilidad -«¿por qué no están en marcha las líneas de Tuvisa?», inquirió-, y el soterramiento, sobre el que aún no hay acuerdo. «Sólo se sabe que el tren de alta velocidad va a llegar a la ciudad sin tener preparado el proyecto para soterrarlo», reflexionó.
Pese al apoyo en esta legislatura, Arruabarrena anunció que su grupo rechaza el plan del alcalde para instalar cubiertas en el centro de la ciudad, aunque sí reiteró su apuesta por la futura estación intermodal de Arriaga. Eso sí, «si el PSE va a tardar dos años, el PNV no lo va a aguantar», avisó. «En lo que lleva de mandato, las únicas cosas que se han hecho han sido gracias a la inyección económica que hemos dado en los presupuestos», aseguró.