Los colectivos de víctimas del terrorismo acogieron ayer con «satisfacción» y «esperanza» la decisión del Gobierno vasco de modificar el plan de Educación para la paz para permitir que los damnificados por la lacra de la violencia de ETA acudan a los colegios de Euskadi a explicar su tragedia. Para los afectados supone un paso adelante en favor de la reconciliación y una oportunidad sin precedentes para instruir a los jóvenes en valores como la libertad y el rechazo a la violencia.
La presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua, considera que «la inocencia de las víctimas es muy importante para generar una escuela de paz y evitar que los chavales se adoctrinen en el odio». Por ello, tiene muy claro que «las personas a las que ahora esta iniciativa les puede parecer mal, en un futuro lo agradecerán». «Puede producir un giro copernicano», remarca. La hermana de Joseba Pagazaurtundua, el jefe de la Policía Municipal de Andoain asesinado en 2003, lleva varios años dando charlas sobre la situación en la que viven los afectados por la sinrazón etarra en otras comunidades autónomas y considera que en el País Vasco «hemos estado ciegos». «No es lo mismo ver un vídeo que a una persona contando su historia personal. Es una experiencia muy profunda, que funciona. Lo notas en la cara de los chavales. Reconocen la verdad, algo tan sencillo como que una vida no se recupera cuando alguien te la quita», subraya. En este sentido, aboga por generar «un protocolo al margen de elementos partidarios, que se base en la defensa en exclusiva de los Derechos Humanos».
Cristina Cuesta, portavoz del Colectivo de Víctimas del Terrorismo de Euskadi, sostiene que tildar de «abrupto» el testimonio personal de los afectados es una «estrategia de dispersión» y subraya la educación como «el ámbito más importante de deslegitimación de la violencia». «Hablamos de un espacio de impunidad ideológica», argumenta.
También los profesores
Cuesta imparte conferencias desde hace cinco años en Madrid y siempre ha censurado «la falta de protagonismo» que las víctimas han tenido en Euskadi. «Se trata de una labor pedagógica de primer orden. Es importante que estemos ahí, que vean que somos conciudadanos porque así se llega mucho mejor a ellos. Hay más empatía», apunta. Cuesta, que tiene previsto pedir una reunión con Idoia Mendia para mostrarle todo su apoyo en este camino, defiende que esta experiencia se extienda a toda la comunidad educativa. «No debería ser sólo para los alumnos, sino también para los profesores», propone.
En la misma línea se manifiesta el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). Juan Antonio García Casquero considera «vital» que los damnificados por ETA lleven a las aulas del País Vasco su testimonio por una razón muy sencilla: «el terrorismo es desgraciadamente algo cotidiano». García Casquero, que advierte de que las personas que acudan a los centros escolares deberán estar preparadas para cualquier situación, ya «se pueden encontrar ideologías de todo tipo», no alberga duda alguna al afirmar que es necesario que los damnificados expliquen cómo les ha cambiado la vida o por qué se han tenido que ir de Euskadi siendo vascos. «Ya es hora de que conozcan de una forma más cercana las consecuencias de un atentado», expresa.