El cambio en la Ertzaintza comenzó ayer a hacerse efectivo con el nombramiento de sus nuevos jefes de división, el principal rango responsable de dirigir la actividad diaria en la Policía autónoma. Las designaciones se harán oficiales hoy y supondrán el fin definitivo a la época del consejero Javier Balza al frente de Interior, al renovarse las estructuras de mayor peso. En los próximos días también está previsto que se produzcan otros relevos en las comisarías.
El departamento ha buscado a agentes de reconocido prestigio y con ascendente dentro de la Ertzaintza por su profesionalidad para ocupar los cargos. Interior, en este sentido, ha seguido la estela abierta con el nombramiento de Antonio Varela como director de la Policía autónoma, en lo que ha supuesto romper la tradición del PNV de dejar esta función en manos de responsables políticos.
La renovación supondrá el cese de los jefes de división que en los últimos nueve años han controlado el Cuerpo desde los principales puestos de dirección: las jefaturas de Seguridad Ciudadana, de la Policía de lo Criminal y de Inspección General (Asuntos Internos). Estos cargos han pertenecido casi de forma permanente a tres personas, que la anterior consejería fue rotando de uno a otro puesto, sin permitir la entrada de rostros nuevos en la cúpula directiva.
Uno de los ceses más significativos es el de Gervasio Gabirondo, un ertzaina que se había convertido en el hombre fuerte de Interior hasta el punto de que Javier Balza solicitaba su presencia en las comparecencias parlamentarias, un hecho inusual en la Policía vasca. Gabirondo ha estado rodeado en todo momento de la polémica. En 2000 fue nombrado jefe de Asuntos Internos y en 2007, de Seguridad Ciudadana. Los sindicatos profesionales han solicitado en repetidas ocasiones su dimisión.
El segundo cargo cesado es José Ramón Lezertua, quien se encargó del área de Seguridad Ciudadana en 2000 y hace dos años pasó a dirigir la división de Policía de lo Criminal, en la que se ha venido englobando la lucha antiterrorista. Hermano de un histórico etarra, en los años 80 fue procesado por negarse a obedecer las órdenes de un juez en el levantamiento de un cadáver en un caserío.
El tercer relevo afectará a Ángel del Río, quien en los últimos años se ha encargado tanto de la Policía de lo Criminal como de Asuntos Internos.
El periodo de estos mandos al frente de las ramas operativas de la Ertzaintza se corresponde con el de menor efectividad de este Cuerpo en la lucha contra ETA. La Policía vasca no ha detenido a un comando de la banda desde el año 2003 y algunas de las operaciones aisladas que ha llevado a cabo en ese tiempo han estado salpicadas por el escándalo. Entre ellos, el caso de un supuesto colaborador que, antes de ser arrestado, fue avisado por un ertzaina de su inminente detención. La unidad de Asuntos Internos, encargada de buscar al 'topo', nunca encontró al autor de la filtración.
Nuevos puestos
Según han señalado a este periódico fuentes de la Policía vasca, la intención del Departamento de Interior actual, dirigido por Rodolfo Ares, es ofrecer a los mandos cesados la posibilidad de buscar otros puestos en función de sus necesidades de dirección. Según otras fuentes, en un principio se les destinaría a comisarías donde existan plazas vacantes.
Los nuevos mandos en la Ertzaintza serán Lucio Cobos, que estará asignado a la recién creada división antiterrorista, uno de los proyectos estrellas de la consejería. Txetxu Blasco asumirá la también nueva dirección de Tráfico; Iñaki Sola se hará cargo de la Policía de lo Criminal, Gorka Azarloza será responsable de Seguridad Ciudadana e Iñigo Ibarra recibirá el encargo de gestionar el área de Asuntos Internos. Excepto Sola, que es un veterano en las áreas de Policía Judicial, todos los demás mandos proceden de comisarías y en el pasado han tenido puestos de responsabilidad en el organigrama de Interior, aunque nunca en las jefaturas de división. En algunos casos han mantenido fuertes enfrentamientos con la dirección política de Balza.