Placa número 38 y 38 años en la Policía Municipal de Bilbao. A. A. R. fue el primero en salir del grupo, dispuesto en formación de descanso, y cuadrarse en la academia de Garellano ante el alcalde de Bilbao. Recibió de manos de Iñaki Azkuna la distinción que reconocía toda su trayectoria laboral dentro de las filas de la guardia urbana de la villa. Junto a él, otros 123 agentes fueron llamados para recibir la medalla -el escudo del cuerpo con su número de placa-. El Ayuntamiento rindió ayer en las dependencias de la Policía Municipal de Garellano un homenaje a 69 funcionarios de la promoción de 1984, «por su 25 cumpleaños». Junto a ellos, otros 55 de hornadas anteriores, que no pudieron recibir la insignia el pasado año, fueron incluidos en la lista, entre ellos nueve mujeres.
Hubo palabras de apoyo para todos y de reconocimiento y recuerdo para los ausentes. «En especial, para Joseba Goiri, cuyo repentino fallecimiento nos ha sido notificado a primeras horas de la mañana (por ayer)», comunicó apesadumbrado el director de la Policía local. Manu Zarragoitia reconoció además la dedicación «de todos vosotros a este noble oficio, cada vez de mayor importancia y exigencia profesional».
«Han pasado ya 25 años -añadió, por su parte, el concejal de Seguridad Ciudadana, Eduardo Maiz- de vuestra entrada en la Policía Municipal para formar parte del Ayuntamiento de Bilbao. Muchas circunstancias, proyectos y actuaciones han jalonado todos estos años al servicio de los bilbaínos, en un discurrir en el que vuestra vida profesional ha ido pareja con la profesional». Una vida que, explicó A. A. R. tras recibir la insignia, «ha ido cambiando a un ritmo vertiginoso». «Cuando comencé llegó la Transición y los tiempos eran diferentes. Estaba la Policía Nacional, La Guardia Civil... Ahora nos hemos tenido que profesionalizar prácticamente en todo», recuerda. María Nilda López, por su parte, fue la primera de las nueve mujeres en recibir la distinción. Pertenece a la promoción de 1973 y toda su vida laboral ha estado relacionada prácticamente con «las oficinas». Pero recordó su primer año que pasó en la calle. «Era mujer y llamaba la atención. En el cuerpo siempre me he sentido arropada y querida».
Iñaki Azkuna mostró su satisfacción ante los homenajeados. «Para mí, es un honor teneros como agentes y os pido que sigáis siendo responsables, seguir vistiendo el uniforme con dignidad, el uniforme completo (bromeó) y actuar bajo los dictados de la ley para servir a la ciudadanía».