Los padres de un niño de once años han presentado una denuncia contra una monitora del autobús del colegio por «maltrato psicológico habitual» hacia su hijo. Según la denuncia por «acoso escolar entre desiguales», presentada ante la Policía Local de Portugalete, la cuidadora le «ridiculiza» con comentarios despectivos» y busca «estigmatizarle» con insultos que «provocan las risas entre los demás niños». Los progenitores sostienen que los hechos se vienen produciendo desde hace aproximadamente un año, «aunque en este curso se han agudizado».
Según los denunciantes, la actitud de la monitora cambió porque el niño no viaja siempre en el autocar escolar, ya que en ocasiones son ellos mismos quienes le acercan al centro educativo en su vehículo particular. Desde hace un tiempo, el niño ha dejado de utilizar el transporte escolar, «aunque los padres están al día en las cuotas». «No quiere viajar en autobús porque la monitora le veja innecesariamente a diario en presencia de los demás menores», señala el escrito.
«Pequeño conflicto»
Los problemas, puntualiza la denuncia, se registran cuando el pequeño se sienta en un sitio y la cuidadora le indica que lo haga en la parte delantera del vehículo, «con los niños de tres años». En el escrito, se apunta que la mujer ha llamado «loco» al niño, «le riñe» y en alguna ocasión ha llegado a «tirar con fuerza de la zona del cuello de la chamarra» que vestía el menor. El caso ha llegado a los tribunales, donde se resolverá en los próximos meses.
Por su parte, el colegio asegura que inició un intento de «mediación» entre la profesional y la familia, que «no ha ido a buen fin». Tanto la monitora como el conductor del autobús escolar realizaron sendos informes a petición del centro escolar. El responsable del mismo no entiende que «un pequeño conflicto» haya terminado de esta forma. No obstante, el consejo rector del colegio celebrará hoy mismo una reunión para tratar el asunto.
Los padres del alumno pidieron en un escrito dirigido hace meses a la dirección de la escuela que abriera un «expediente para valorar el hecho y su gravedad», y que trasladara a la monitora a otro autobús para que finalizara «el trato degradante que tiene con el menor».
Ante la «nula respuesta» por parte del colegio, los progenitores optaron por denunciar el caso ante los tribunales. El niño, que obtiene buenos resultados académicos y no es conflictivo, sigue acudiendo al mismo centro. Sus padres han preferido no cambiarle al entender que recibe una buena educación, si bien no utiliza el servicio de autobús, que siguen pagando, aunque le llevan en coche.