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Sociedad

02.06.09 -

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La idea de construir en los alrededores de Bilbao una fuente de neutrones se la propusieron en 2000 a la Diputación vizcaína los científicos Juan José Goiriena, Fernando Legarda y Manuel Tello -los tres de la Universidad del País Vasco-, y Francisco Albisu, de la ingeniería Sener. La instalación original iba a costar unos 300 millones y «colocar al País Vasco en la élite mundial de la terapia contra el cáncer» (la ESS no incluye esa utilidad).
La institución foral creyó desde el primer momento en un proyecto al que luego se sumaron el Gobierno central de Aznar y el vasco de Ibarretxe. Cuando en 2006 Europa resucitó la idea de la ESS, Madrid y Vitoria unieron fuerzas. Acordaron presentar la candidatura de Bilbao en Bruselas y aportar a la construcción del laboratorio continental los 300 millones que habría costado el centro original.
El diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, anunció en marzo de 2006 en este periódico que la institución foral tenía ya terrenos reservados para la ESS y el proyecto siguió adelante, no libre de reveses. El más importante fue el rechazo del físico Ian Anderson, director de la fuente de neutrones de Oak Ridge, a asumir el liderazgo científico del centro español. El penúltimo, una alianza con Hungría, el más débil de los competidores, que, a juicio de los expertos, transmitió la idea de que la candidatura bilbaína no podía imponerse en Europa por sí misma.
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