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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

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El botellón es un conflicto posmoderno. Esto no lo digo yo, que apenas sé qué significan las palabras 'conflicto' y 'posmoderno', sino un sociólogo de la Universidad de Extremadura que ha investigado el asunto. Dicho esto, uno se enfrenta a lo que ocurre en Arrigunaga con una mayor entereza teórica. «Mire a la playa: cientos de menores alcoholizados y entregados al barbarismo», apuntan los vecinos de la zona. «Ya veo, ya veo», contestamos mientras nos acariciamos el mentón y ponemos cara de escuela de Frankfurt. «He ahí un caso evidente de conflictividad posmoderna».
Y es que parece que los adolescentes de la Margen Derecha le han cogido afición a pasar las tardes de los sábados dándole al frasco en Arrigunaga. Esto acarrea las consecuencias previsibles: barullo, suciedad y comas etílicos. Incluso se rumorea que hay menores que aprovechan los rincones sombríos de las urbanizaciones cercanas para amarse locamente. A veces uno se pregunta qué diablos hacía a los catorce años jugando a futbito en el patio del colegio.
Viendo el espectáculo -un montón de niños bien en estado mal- y oliendo los restos del espectáculo, los vecinos comienzan a pensar que Herodes fue un incomprendido. Por sus cabezas ronda una palabra hermosa: 'Infanticidio'. Para evitar que ese concepto no traspase el nebuloso plano de las ideas, el Ayuntamiento ha decidido movilizar algunos guardias, controlar la venta de alcohol a menores y poner un poco de orden.
Quizá recuerden que el botellón fue un día un fenómeno universitario: jóvenes con bigote (ellos al menos) tirados sobre la hierba nocturna bebiendo, fumando y charlando. Entonces, el problema podía tener que ver con el ruido o la suciedad, pero no con la pedagogía. Al fin y al cabo, quien puede ocuparse de Wittgenstein y de las ecuaciones diferenciales puede ocuparse de su hígado. Otra cosa muy distinta es que, cada sábado por la tarde, una playa esté tomada por chiquillos borrachos como piojos. Hay algo obsceno en eso, algo poco civilizado. Los padres de las criaturas deberían intervenir. También las autoridades. Incluso los Lunnis deberían hacer algo.
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