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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Economía

ADELA CORTINA | CATEDRÁTICA DE ÉTICA

La catedrática, que hoy hablará en la asamblea de Cebek, pide que la «ética se meta en la entraña de la gestión»

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«Vivimos una crisis causada por la imprudencia»
Adela Cortina, fotografiada ayer después de la entrevista./ BORJA AGUDO
Adela Cortina, catedrática y directora de la fundación ETNOR para la ética de negocios y organizaciones, reclama una vuelta a los principios del trabajo sobre los que se asentó el capitalismo. Cortina, que hoy hablará de ello durante la asamblea de Cebek, explica que la crisis actual es fruto de la imprudencia generalizada.
-¿Qué queda del espíritu calvinista del esfuerzo y la recompensa que hizo posible el capitalismo?
-Queda poco. Vivimos en la cultura del menor esfuerzo, de las decisiones a corto plazo. Forjar el carácter de las personas, como el de las empresas, es algo que se hace poco a poco y con trabajo, y eso se está olvidando.
-¿Puede un sistema económico tan complejo como el actual basarse sólo en la autorregulación?
-Vivimos una crisis causada justo por eso. Hemos aprendido que la regulación es necesaria, acompañada por el control. Ahora bien, en sociedades cambiantes no se puede regular todo. Ni siquiera es deseable, porque se podría coartar la creatividad. Por eso hace falta una dimensión ética.
-¿Eso se enseña de verdad en las escuelas de negocios?
-En algunas de entre las mejores, desde luego que sí. Otra cosa es que los alumnos traten la asignatura como una 'maría'. Por eso me parece preciso que la ética se introduzca en la entraña de la gestión y no se dé como una materia aparte.
-José Luis Sampedro ha dicho, en relación a la crisis, que en el fondo todos somos codiciosos. ¿Eso es bueno o malo para el sistema?
-Es suicida. Una cosa es que queramos tener bienes en una cantidad razonable. Eso es normal. Pero cuando deseamos tener excesivas cosas entramos en la imprudencia, que es lo que ha sucedido. Ha habido imprudencia en las empresas y los particulares. Vivimos una crisis motivada por la imprudencia, porque no hemos sabido conformarnos con lo suficiente.
Pícaros, santos y héroes
-¿Y la cultura del pelotazo? ¿Cómo un país secularmente pobre y austero ha podido llegar a eso?
-Porque aquí nunca ha habido una cultura de la ética y la empresa. Ha habido pícaros, santos y héroes. Por eso nunca se ha valorado lo suficiente al comerciante ni al empresario que trabajaban día a día para generar empleo y riqueza.
-¿El hecho de que los accionistas de las grandes empresas sean fondos de pensiones o de inversión radicados a miles de kilómetros y que buscan la rentabilidad inmediata ha reducido el sentido de la responsabilidad de esas organizaciones?
-Una de las lecturas de la crisis es que la economía financiera no debe ser predominante. Es la economía real la que produce riqueza. Es el momento de pararse a pensar si tanta innovación financiera, que ni siquiera quienes la manejan saben muy bien cómo funciona, nos llevaba a alguna parte. Hay que recuperar el espíritu de empresa.
-¿Y el sistema de pago por objetivos a los grandes ejecutivos? ¿No lleva eso a exprimir al máximo las organizaciones sin preocuparse más allá del corto plazo porque ellos se marcharán enseguida?
-Ahora se habla de cambiar el modelo de crecimiento y para ello es básico contar con auténticos profesionales que se sumen a los fines de la empresa. Eso es lo contrario de cobrar por objetivos y al cabo de unos pocos años marcharse. De ahí que haya que formar profesionales que sepan que la empresa está al servicio de la sociedad.
-¿También afecta la falta de ética al trabajador?
-Las empresas deben tener en cuenta los intereses de todos los grupos afectados: accionistas, directivos, trabajadores, clientes... Si los trabajadores ven que los directivos están empeñados en eso en vez de en buscar únicamente los máximos ingresos para ellos mismos, también trabajarán mejor.
-¿Es éticamente viable el capitalismo?
-Lo es, con unas reformas enormes que muchos estamos pidiendo desde hace tiempo. Hace falta que el Estado tenga claros los derechos sociales de todo el mundo y que ponga paz y sosiego en la actividad económica.
-¿Era mejor, desde el punto de vista de la actitud de las empresas, la existencia de un bloque socialista?
-Ahora toda la responsabilidad de salvaguardar los derechos de la gente recae en el liberalismo. Hay una serie de derechos que se formularon en 1948 y con los que en Occidente estamos todos de acuerdo. Así que toca protegerlos, y con lo que nos encontramos es con que no están garantizados al completo en ningún lugar, y encima el sistema de protección social está retrocediendo. Que no haya alternativa al capitalismo no quiere decir que se pueda abandonar a la gente a su suerte. Eso es inmoral desde cualquier punto de vista.
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