Francisco Camps recibió ayer un baño de masas y la solidaridad de la cúpula del PP en un acto organizado por Mariano Rajoy después de que el presidente de la Comunidad Valenciana prestara declaración esta semana ante el tribunal que juzga el 'caso Gürtel'. «Paco, estamos contigo, como siempre, y la historia será una historia feliz», le prometió el líder popular al dirigente valenciano y todos los que intervinieron en el mitin de la explanada del puerto de Alicante se sumaron en un espaldarazo común al político acusado de recibir regalos del entramado corrupto.
Sin mencionar al PSOE en ningún momento, Rajoy identificó con el partido en el poder la «persecución» de la que se siente víctima el PP. «Los 'torquemada' del siglo XXI», atronó bajo un sol de justicia, «que los hay y muchos en la política, en el otro lado, y sus aledaños, que presumen de demócratas, pero tienen una mente totalitaria, se van a llevar un gran berrinche el día 7 de junio porque les vamos a ganar». Después, el dirigente conservador volvió a proclamar su próximo triunfo sobre los socialistas, a los que llamó «inquisidores del siglo XXI de crueldad infinita, que no tienen razón ni corazón».
En un sobreentendido permanente, Francisco Camps, presentó más tarde al PP como víctima de una operación desplegada «para doblegarnos» y recalcó que «nadie nos va a doblegar». El presidente valenciano, jaleado por unos cinco mil simpatizantes, que agitaban frenéticos banderas azules del partido y la UE, presumió de haber soportado las agresiones de sus adversarios y la crisis interna que surgió tras la derrota electoral hace un año. «Hemos aguantado como jabatos», dijo.
Al mitin improvisado para el desagravio del líder valenciano encausado asistió también el secretario general del PP de la comunidad autónoma, Ricardo Costa, imputado en la misma causa. Pero Rajoy evitó su foto con los dos políticos afectados por la trama Gürtel: sentó a su izquierda a Camps y situó a su derecha al presidente provincial de Alicante, Joaquín Ripio, al que seguía Costa. También se colocó en primera fila el ex ministro de Defensa y diputado popular por Alicante, Federico Trillo, y varios miembros del Gobierno autonómico. Prácticamente no faltaba nadie, salvo el candidato a las elecciones europeas, Jaime Mayor Oreja, que siguió su recorrido de campaña previsto por León.
En clave nacional
Los dirigentes del PP interpretan las elecciones al Parlamento europeo en clave nacional y las presentan como un paso imprescindible de la carrera de su líder para llegar a La Moncloa. Así lo explicó Francisco Camps, quien pidió una participación similar a la de los comicios municipales, autonómicos y generales, y argumentó que el voto del día 7 de junio servirá para decir «Zapatero, vete a tu casa». Además, reiteró que los comicios europeos son un «puerto importante» porque «el siguiente se llama Palacio de La Moncloa».
Por otro lado, José Antonio Ortega Lara, funcionario burgalés de prisiones secuestrado por ETA durante 532 días, participó ayer en el mitin del PP en León. Allí, en la plaza de San Marcelo, pidió el voto para Jaime Mayor Oreja, precisamente cuando se cumple un año desde que se diera de baja del partido coincidiendo con la salida de su presidenta en el País Vasco, María San Gil.