Donostiarra del barrio de Gros, Alberto Surio es un periodista de «profesión y vocación». La candidatura para dirigir EITB le llega a los 45 años, tras una dilatada trayectoria de 25 años en el periodismo vasco, donde se ha curtido trabajando en condiciones bien adversas, bajo la losa de la amenaza de ETA.
Surio pertenece a la generación de 1963 y fue compañero de clase de otros periodistas de El Diario Vasco como Mitxel Ezquiaga. Estudió en el Colegio del Sagrado Corazón de Mundaiz en San Sebastián. Licenciado en Ciencias de la Información en la Universidad del País Vasco en 1985, comenzó su andadura profesional en el periódico La Voz de Euskadi, en donde cubría la información local. Fue también redactor para la edición de Guipúzcoa de EL CORREO como corresponsal en San Sebastián
Su primera publicación en EL CORREO fue la crónica del asesinato por ETA del general Garrido en San Sebastián, cometido en 1986 y en el que murieron también su esposa y uno de sus hijos.
Ese mismo año, Surio fichó por el diario Deia, en donde fue redactor de información local en el Ayuntamiento de San Sebastián. En 1988, pasó a incorporarse a la sección de política del periódico, hasta que en 1989 fue fichado por El Diario Vasco, en concreto el 6 de noviembre. Entonces era director Miguel Larrea.
A los pocos meses, siendo director de ese periódico Salvador Pérez Puig, fue nombrado corresponsal político, cargo que ha ocupado hasta ahora. Desde esta atalaya ha comentado e informado del devenir político en Euskadi, y entrevistado a los protagonistas principales de la política en nuestro país.
Su trayectoria le ha convertido en uno de los analistas más prestigiosos de la política vasca. De hecho, Surio ha sido a lo largo de estos años comentarista en diferentes medios de comunicación como la propia ETB, Radio Euskadi, Punto Radio, Teledonosti, Televisión Española o Cuatro.
En sus análisis siempre se ha mostrado como un defensor de los grandes acuerdos transversales para hacer país desde el reconocimiento de la pluralidad vasca y de la convivencia entre las distintas sensibilidades. El periodista donostiarra es asimismo defensor de un estilo moderado y equilibrado para racionalizar, a poder ser, la crónica política vasca y despojarla de elementos viscerales.
Ahora se enfrenta, si así lo aprueba la mayoría absoluta del Parlamento vasco, a un nuevo reto, como es el de dirigir el principal ente de comunicación de Euskadi.