El alcalde, fiel a sí mismo, acudió ayer al encuentro con el ministro de Fomento con una detallada hoja de reclamaciones que no dudó en dirigirle ante todas las autoridades presentes y los medios de comunicación. Para que conste. La primera preocupación que Azkuna quiere ver resuelta es la llegada a Bilbao del tren de alta velocidad.
El regidor recordó a José Blanco que «hace algunos años se creó una comisión para conocer y opinar sobre la entrada del TAV en la villa» que aún no ha dado frutos. La paciencia empieza a agotarse y Azkuna se mostró deseoso de que «finalicen los estudios del Ministerio para conocer en concreto cómo se abordará el asunto». Ciertamente, no es la primera vez que el alcalde formula esta reclamación. Hace dos años planteó su preocupación a la ex ministra Magdalena Álvarez.
Pero la lista de asuntos pendientes entre el Consistorio y Fomento es más larga. Azkuna no dejó pasar la ocasión de recordarle a José Blanco que el proyecto de soterramiento de Feve en Bilbao tiene una segunda fase después de la de Basurto: la eliminación de vías en superficie en el barrio de Irala. Esta obra será financiada de forma compartida entre el Ministerio, el Ayuntamiento, la Diputación y Ría 2000.
Pues bien, Azkuna observó ayer que, con el tiempo transcurrido desde que las tres instituciones acordaron la financiación del proyecto, «los presupuestos habrán subido algo», por lo que solicitó con claridad meridiana que «la diferencia de precio la asuma el Ministerio, porque va a ser pequeña y nosotros hemos puesto mucho en esto».
Inquietud vecinal
Precisamente hace pocos días, los vecinos de Irala solicitaron una reunión con el alcalde para que el proyecto no siga en el fondo del cajón, donde ha terminado después de casi tres años. Es el tiempo transcurrido desde que se aprobó el plan de soterramiento del trazado de Feve a su paso por Irala y las últimas noticias de los vecinos son que las instituciones locales aguardan un estudio de Fomento.
Al barrio no sólo le interesa la desaparición de las vías por la barrera que generan, sino porque abriría la puerta a nuevos proyectos urbanísticos en la zona liberada. Desde habilitar un aparcamiento, a reubicar los centros de estudios del barrio o abrir un nuevo paseo peatonal. Ayer, el ministro respondió al alcalde que atenderá sus peticiones y responderá «con prontitud». Además, se ofreció a Azkuna como «colaborador leal dentro del objetivo de concertación que va a caracterizar esta nueva etapa».