El diputado de Hacienda de Guipúzcoa, Peio González (EA), aseguró ayer que la Diputación de este territorio tiene intención de «mantener tal cual» las deducciones por adquisición de vivienda «porque están bien como están». De esta forma, el Ejecutivo foral se desmarca formalmente del anuncio realizado por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, respecto al recorte e incluso la eliminación de este tipo de desgravaciones a partir de 2011.
El formulado ayer es el primer 'pero' desde Euskadi: portavoces de las diputaciones de Álava y de Vizcaya se han limitado a señalar que «estudiarán» la medida, mientras el Gobierno socialista vasco también prefiere ser prudente. El Departamento de Hacienda señaló que el asunto debe ser objeto de un análisis por parte del Órgano de Coordinación Fiscal, un foro en el que se sientan representantes de los ejecutivos autonómico y forales.
Rodríguez Zapatero anunció el martes, durante la celebración del debate del estado de la nación, su intención de eliminar por completo las deducciones por compra de vivienda a quienes la adquieran de 2011 en adelante y tengan un salario anual superior a 24.000 euros. Se mantendrían para aquellos contribuyentes que ya estén aplicándolas. Su manifestación de intenciones sobre esta reforma fiscal de futuro pretende reanimar el mercado inmobiliario y ayudar con ello al sector promotor, sumido en este momento en un profundo colapso.
Las competencias que tienen las haciendas forales vascas en materia fiscal -en el caso del IRPF existe capacidad normativa propia- provocan siempre un tira y afloja no exento de polémicas.
Diferencias
Ya en la actualidad, las deducciones por vivienda que aplican las diputaciones forales tienen diferencias importantes en relación con la que figura en la normativa de la Administración central. No sólo en el porcentaje de deducción general -el 18% de la inversión y los intereses en el caso del País Vasco, frente al 15% del territorio común-, sino también en los estímulos adicionales que reciben los compradores de menos de 35 años y, en especial, sobre los límites de la misma. Así, en el País Vasco existe un tope para cada contribuyente -36.000 euros- que supone un «crédito fiscal». Esto es, la cantidad máxima que podrá desgravar a lo largo de toda su vida por adquisición de viviendas. Un límite que no existe en el caso de la Administración central.
La patronal vasca Confebask consideró ayer positivo que se produzca una progresiva desaparición de esta deducción, aunque calificó de «poco generosa» la limitación que anunció Zapatero para quienes tengan salarios anuales inferiores a 24.000 euros.