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Economía

14.05.09 -

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En los once meses que precedieron a la detención de Madoff salieron de sus cuentas 12.000 millones de dólares, la mitad tres meses antes de que sus hijos le denunciaran. Ésa es la mejor esperanza de recuperar el dinero que tienen las víctimas del infame inversor de Wall Street.
Irving Picard, el fideicomisario nombrado por el tribunal para repagar a sus víctimas todo lo posible, ha puesto el ojo en aquéllos que más dinero ganaron con su esquema de fraude piramidal. El argumento es que con los «altos beneficios poco realistas que recibieron con una consistencia anual» impropia de los mercados, quienes eran inversores profesionales «sabían o debían haber sabido» que el negocio de Madoff era un fraude.
De ahí nacen dos demandas de reciente factura para recuperar esos fondos. Por un lado, la que maneja Jeffry Picower, un prominente inversor de Palm Beach cuya fundación de caridad está entre las víctimas de Madoff. Su abogado refutó ayer la acusación que le hace cómplice del mayor fraude de la historia. «El señor y la señora Picower se consideraron amigos de los Madoff durante más de 35 años», dijo. «Fueron los primeros sorprendidos y de ninguna manera sus cómplices. Perdieron miles de millones en bienes personales y, lo que más les ha dolido, todos los activos de su querida fundación», que cerró tras la detención de Madoff. Hasta ese momento el matrimonio al que se acusa de participar también en la red de transacciones falsas había recibido beneficios anuales de hasta el 950%.
La otra demanda presentada va por los bienes de un fondo de inversión que tiene sede en las Islas Caimán y está administrado por una subsidiaria del banco holandés Fortis, intervenido por los gobiernos de Bélgica y Holanda. La demanda pretende recuperar más de mil millones de dólares, con el argumento de que había «demasiadas luces rojas» como para que invirtiera allí más de 2.000 millones de sus clientes.
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