El acto de traspaso de poderes en uno de los departamentos más polémicos y que ha provocado más enfrentamientos entre el Gobierno de Ibarretxe y los socialistas destacó ayer por todo lo contrario. Isabel Celaá alabó la «dedicación» de su predecesor durante su mandato, Tontxu Campos ofreció su apoyo a la nueva consejera, y los dos se comprometieron a colaborar para hacer una «transición rápida, transparente y ordenada». Celaá mostró su confianza en alcanzar consensos en materia educativa. Recordó que, «más allá de las discrepancias ideológicas», el PSE llegó a acuerdos con la consejería de EA y no dudó en que «logrará» pactar con otros partidos de la oposición.
La cita fue en el despacho reservado al consejero en la sede del Gobierno vasco en Vitoria. Las dos partes, entrante y saliente, se esforzaron por transmitir que el salto del equipo de EA al del PSE no se hará desde el enfrentamiento. Hubo sonrisas, apretones de manos, bromas y cercanía. «Aquí todo es muy austero, así que no voy a dar a la consejera una cartera, sino carpetas con documentos que recogen información importante», comentó el ya ex titular. Los fotógrafos les hicieron repetir apretones de manos y besos. «No nos cuesta nada darnos besos», bromeó Campos.
Ni rastro de la tirantez que hacía presagiar la entrada de una consejería que ya ha anunciado que va a derogar todos los decretos del anterior equipo por haber salido adelante «sin consenso». Normativas que rigen todas las etapas, desde Infantil a Bachillerato, incluido el currículum vasco, el trabajo de mayor calado de Campos.
Protagonistas de numerosas discusiones parlamentarias, motivadas principalmente por la cuestión lingüística, los dos aparcaron ayer las asperezas. Celaá, que desarrolló en euskera una parte de su intervención, tuvo incluso un detalle emotivo con el ex consejero. «De todos es conocido el sufrimiento que ha tenido por cuestiones familiares, pero ha estado aquí, a pie de obra, por el bien de la comunidad educativa», alabó.
Colaboración
La nueva titular de Educación quiso abrir puertas a los pactos desde su primer día. Recordó a Campos que a lo largo de la historia, y «al margen» de las discrepancias ideológicas, «hemos sido capaces de llegar a acuerdos» y citó la ley de Universidades y el programa de préstamo de libros en la escuela. Apuntó que estaba «segura» de que a partir de ahora también se lograrían consensos en materia educativa.
Celaá dijo sentirse «depositaria» de una saga de políticos de gran tradición y tuvo un recuerdo para todos los consejeros del ramo. «Ellos han sentido la importancia de la Educación, la complejidad de la gestión pública y han sabido sobre todo apreciar la distancia entre sus ideales y la realidad, entre los objetivos y las posibilidades», detalló.
El ex consejero de EA coincidió en que es importante que la ciudadanía vasca perciba que el traspaso de responsabilidades se produce «con absoluta normalidad». Le deseó suerte «de todo corazón» a Celaá porque la Educación, dijo, es «una responsabilidad muy amplia». Tontxu Campos, que tiene previsto volver a su puesto de profesor en la Universidad de Deusto, animó a la comunidad educativa a trabajar con el nuevo equipo «en ese afán de buscar el mayor de los éxitos para todo el alumnado».