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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Economía

Segunda edición de los Premios NoviaSalcedo

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La segunda edición de los Premios NoviaSalcedo a la Excelencia en la Integración Profesional de los Jóvenes se celebró ayer en una atmósfera especial. Primero, porque fue el primer acto de naturaleza económica en el que Patxi López participa como lehendakari, al presidir un evento que el año pasado había estado encabezado por los Príncipes. En segundo lugar, los galardonados en esta edición no sólo se distinguen por su empeño en introducir a los más jóvenes en el mercado del trabajo, sino por tener una vocación eminentemente social al ayudar a los más desfavorecidos.
Los reconocimientos anuales de la Fundación NoviaSalcedo pretenden laurear la labor realizada por personas, empresas e instituciones en la integración de los jóvenes al mundo laboral. En 2009, los premiados han sido el economista brasileño Egidio Guerra de Freitas, el Grupo Lezama y la Fundación Tomillo. Todos ellos pulieron «la herramienta principal de un país, que es el capital humano», enfatizó Patxi López. También admitió que ese capital humano sufre en tiempo de crisis, porque «cuando alguien pierde su trabajo empieza a perder sus derechos ciudadanos básicos».
El acto tuvo lugar a media tarde en el Teatro Arriaga, y López aprovechó la cita para reiterar que el nuevo Gobierno tendrá en la lucha contra el desempleo «su principal empeño». Para ello será necesaria una de las cualidades más repetidas ayer: la imaginación. La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, resaltó lo vital de esta cualidad, y alertó sobre la necesidad de «luchar contra las brechas culturales y económicas que se producen entre territorios y colectivos que tienen diferente acceso al conocimiento y la tecnología».
La cualidad común a todos los premiados es atajar esas brechas y hacer llegar a los más desfavorecidos oportunidades que, en circunstancias normales, no encontrarían. Egidio Guerra de Freitas fundó la Global Executive Society para educar a ejecutivos en la responsabilidad social; trabajando con ellos, con las administraciones y los propios jóvenes, ha logrado que cientos de chavales brasileños levanten sus propios negocios y así hagan frente a la pobreza y a la violencia.
Crisis de valores
Por su parte, el Grupo Lezama, creado en 1974 por iniciativa del sacerdote de Amurrio Luis Lezama, se sirve de la hostelería para hacer posible la integración laboral de jóvenes en un proyecto que ya factura millones de euros en medio mundo. Por último, la Fundación Tomillo, representada por su presidente, Javier Lantero, ha llevado a cabo proyectos pioneros como la puesta en marcha de prácticas de trabajo en Francia para jóvenes víctimas del fracaso escolar provenientes de entornos marginales.
Todos ellos coincidieron con el presidente del jurado, Federico Mayor Zaragoza, en ver el tiempo de recesión como «el momento para aguzar el ingenio, el momento de la imaginación y de dar cabida a las innovaciones empresariales». El ex director general de la Unesco aprovechó para reclamar una regulación de los mercados internacionales porque «hay mercaderes buenos y malos». Pero, sobre todo, recordó que la crisis «no es sólo financiera, sino también de valores. Les debemos a generaciones venideras un cambio radical».
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