En el texto titulado 'Elecciones en el País Vasco: valoración y análisis', Batasuna realiza una reflexión general sobre su situación tras los comicios del pasado 1 de marzo que han supuesto la llegada a la Lehendakari-tza del socialista Patxi López y el pase a la oposición del PNV. Como si se tratase de un balance contable, los responsables de la izquierda abertzale radical diferencian entre sus «activos políticos» después de las elecciones autonómicas, y sus pasivos.
El documento muestra una paradójica mezcla de autocrítica y perspectivas triunfalistas. Por ejemplo, Batasuna reconoce que se encuentra «bloqueada y asfixiada» pero, al mismo tiempo, considera que, «en el espacio abertzale», la formación ilegalizada «tiene mucha importancia a la hora de sustituir al PNV».
Los radicales sitúan, entre los factores que consideran positivos, el hecho de que, a su juicio, en los sectores «más importantes de la sociedad» ha arraigado «la vacuna autonomista», en referencia a un hipotético agotamiento de la fórmula estatutaria. «Los sectores más progresistas y de izquierdas pueden recalar en la izquierda abertzale», continúan, «realizando aportaciones socio-políticas, además de contar con la mayoría sindical». En ese análisis entusiástico se plantean, incluso, superar al PNV.
Estos planteamientos resultan chocantes ante la segunda parte de su diagnóstico, en el que Batasuna reflexiona sobre cuáles son sus «pasivos políticos». «Las fuerzas autodeterministas se han quedado sin fuerzas ni líderes, como consecuencia de la neutralización de la izquierda abertzale», escriben. Es en este punto en el que reconocen su situación de «bloqueo y asfixia», que ha permitido «que la opción reformista de Aralar y Na-Bai vaya en aumento». De forma paralela, se refieren al hecho de que el PSE, con el apoyo del PP, ocupe Ajuria Enea. «El unionismo ha recuperado la iniciativa política», agregan.
Mayor autocrítica
El último punto, sin embargo, supone la mayor autocrítica de Batasuna y deja entrever la posibilidad de que la izquierda radical se encuentre ante un fin de ciclo, en el que su mensaje ya no encuentre el eco que ha tenido hasta ahora. «Los cambios estructurales, demográficos, valores de consumo, desideologización, cambios de modelos de comportamiento juvenil, tipos de militancia, posiciones políticas por encima de legitimaciones de la lucha armada, etc... evolucionan muy deprisa, cambiando las características del objeto receptor en Euskal Herria». Por primera vez, desde la coalición proscrita se reconoce que el tiempo político podría superarles y apartarles del camino de la historia.