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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Política

POLÍTICA

El nuevo consejero de Interior hace oficial el relevo de Balza en un austero acto en Arkaute

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Ares promete acabar con los «espacios de impunidad» para los terroristas
Rodolfo Ares presenta a su mujer a Javier Balza./ IOSU ONANDIA
La Academia de Arkaute fue escenario ayer del relevo al frente de la consejería de Interior, la cartera más sensible para el nuevo Gobierno de Patxi López. El centro de formación de la Ertzaintza sirvió para escenificar la salida del consejero Javier Balza y la entrada del primer dirigente socialista en una institución que desde su creación ha estado en manos nacionalistas y ha sido una de las esencias del autogobierno. Durante ese traspaso de poderes, el nuevo 'sailburu', Rodolfo Ares, se comprometió «a acabar con los espacios de impunidad en la sociedad vasca para los terroristas y sus colaboradores», uno de los objetivos prioritarios del Ejecutivo entrante dentro de su plan para deslegitimar el terrorismo.
El tipo de acto elegido por los socialistas para visualizar el cambio fue sobrio y austero, sin ceremonias ni desfiles y apenas solemnidad. Los ertzainas que custodiaban el interior de la Academia sí que iban con el uniforme de gala, pero el relevo como tal se visualizó en una pequeña sala de prensa, con discursos de Rodolfo Ares y el consejero saliente, Javier Balza. Precisamente, el dirigente nacionalista fue el único representante del equipo que abandona el Departamento de Interior. Ni los viceconsejeros ni el director de la Ertzaintza estuvieron presentes en la ceremonia. Por parte del PSE, sin embargo, las sillas se llenaron con familiares y amigos de Rodolfo Ares, cargos del partido como Jesús Eguiguren, Txarli Prieto y José Antonio Pastor, la consejera de Educación Isabel Celaá, y componentes del nuevo grupo directivo como los viceconsejeros Rafael Iturriaga y Raúl Fernández de Arroiabe.
Ante todos ellos, el recién designado titular de Interior lanzó dos mensajes. El primero fue nítidamente político y destinado a dejar clara su voluntad de acabar con ETA. El segundo tuvo un componente más emotivo y casi íntimo: un testimonio de agradecimiento a su familia durante el que al nuevo jefe de la Policía autónoma le costó aguantar las lágrimas.
En la parte política, Ares hizo suyas las palabras del lehendakari López al definir las líneas fundamentales de su programa para la lucha antiterrorista. Se comprometió, entre otras cuestiones, a reforzar el papel de la Ertzaintza en la lucha contra la organización armada. El consejero también reiteró que su trabajo perseguirá la deslegitimación absoluta del terrorismo y quienes le apoyan «que serán perseguidos y detenidos dentro de un escrupuloso respeto a la legalidad». En ese terreno, el máximo responsable de la Policía vasca prometió acabar con «los espacios de impunidad para los terroristas y sus colaboradores».
El dirigente socialista no avanzó cuáles serán los nombramientos de su departamento ni los cambios más inminentes. En este sentido, subrayó la necesidad de tomarse un tiempo para «escuchar a los actuales responsables, como es lógico, y luego realizar los relevos que se consideren oportunos». No obstante, Ares anunció ante los presentes que acudirá al Parlamento vasco en breve para explicar sus planes.
«Confidentes y asesores»
La parte más humana de su discurso, en la que se esforzó por no llorar, estuvo dedicada a la familia. Comenzó dando las gracias a su padre y a su madre por los sacrificios hechos para que «un niño que nació en una humilde aldea gallega, criado en el barrio de Otxarkoaga, pueda ser consejero de este Gobierno». «Gracias por darme vuestro apoyo para que a los 18 años me embarcara en esta aventura», insistió. Ares también elogió a su mujer -«mi ancla»- y a sus «confidentes y asesores», sus hijos Marta y Javier. «Habéis vivido toda vuestra vida viendo cómo vuestro padre iba escoltado a trabajar. Os juro que lo que más deseo es sentarme un día con vosotros para celebrar que la violencia y la intolerancia han desaparecido de Euskadi», les dijo.
Por su parte, Javier Balza se despidió del cargo deseando «buena suerte» a Ares porque en esta materia «la mejor suerte será para todos y para el país». El ex consejero tuvo un reconocimiento especial para las víctimas del terrorismo, que le han enseñado, confesó, «la lección más dura de toda mi vida».
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