Zeberio está de luto. La muerte de Ekaitz Uriarte, vecino y concejal del PNV de este Ayuntamiento, conmocionó ayer a esta pequeña localidad de un millar largo de habitantes. El joven, de 24 años, perdió la vida al volante de su vehículo, cuando circulaba por la carretera Bi-3524 desde el municipio vecino de Ugao-Miraballes hacia el centro de Zeberio y se accidentó. Por causas que aún se desconocen, su 'Peugeot 307' se salió de la calzada y fue a caer a un invernadero del barrio de La Cruz.
El accidente ocurrió poco antes de las doce del mediodía en un tramo recto de vía al que sigue una curva algo más cerrada. Según las primeras hipótesis, el conductor pudo «despistarse al pasar algún animal» , ya que no hubo ningún otro vehículo implicado ni se encontraron marcas de frenada en la carretera.
Ekaitz perdió el control del coche derribando un seto que hacía de parapeto de la calzada y fue caer a una plantación de kiwis. Una de las barras de hierro que conforman el esqueleto de esta estructura metálica atravesó la luna delantera y golpeó al conductor, que viajaba solo. La barra traspasó el cristal desde el asiento del copiloto.
Por el ángulo y la rapidez con la que entró el tubo de hierro ni siquiera saltó el airbag del conductor, según indicaron algunos testigos del accidente. Al lugar del siniestro acudieron varias patrullas de la Ertzaintza y los servicios sanitarios, pero sólo pudieron certificar su muerte. «Ha sido un palo tremendo, es una familia muy querida en el pueblo. No sólo era compañero en el Ayuntamiento, también era un amigo», recordaba ayer un consternado Humberto Perea, alcalde jeltzale de Zeberio.
Tres días de luto
La corporación municipal ha decretado tres días de luto y en el Consistorio ondea la ikurriña a media asta en recuerdo de Ekaitz, trabajador de la fábrica Sidenor de Basauri y que participaba como edil por primera vez en esta legislatura. «Era un chaval con un corazón de oro, siempre dispuesto a implicarse en cualquier cosa que propusiéramos, muy implicado con el tema del deporte», acertaba a describirle ayer Perea.
Sobre todo, le apasionaba el fútbol y tenía planes para asistir a la final de la Copa del Rey en Valencia. Uno de los amigos que pensaba acudir con él a ver al Athletic le recordaba ayer como «una persona muy abierta, noble y amigo de sus amigos. Forofo de los rojiblancos, también le encantaba ir en bici, subir al monte, jugar a pala...».
En la plaza del Ayuntamiento de Zeberio recordaban que «estaba arreglando una casa que había comprado en Arrigorriaga». Delegado en su empresa por ELA, se fueron sucediendo durante toda la tarde las condolencias de sus compañeros de trabajo.