Aunque no queramos reconocerlo, todos cambiamos; e incluso lo hacemos a mejor. Más del 40% de quienes viajaron el año pasado de vacaciones en nuestro país aseguraron haber planificado el viaje con al menos tres meses de antelación. No somos, por tanto, tan perezosos, desorganizados y poco previsores como podría pensarse.
El estímulo que ha hecho posible este cambio de actitud parece evidente: la imperiosa necesidad de gestionar de un modo más eficaz dos recursos cada vez escasos: el dinero y el tiempo.
Ya estamos en pleno mayo, el mejor momento para, si se puede, empezar a preparar las vacaciones de verano. Agencias de viajes, mayoristas y hoteles, apremiados por la necesidad de hacer caja y afrontar la crisis, llevan ya varias semanas lanzando atractivos descuentos y promociones. En general, para el usuario, la regla de oro sigue vigente: cuanto más se aproxime la fecha de reserva del viaje al día de salida, el número de plazas libres será menor y el coste final mayor. Pero el precio no es el único factor a tener en cuenta. Los expertos de Consumer Eroski proponen pautas y consejos útiles para reservar vuelos y alojamiento.
PRIMER PASO: PLANIFICAR BIEN
El Instituto de Estudios Turísticos estima que más del 60% de las salidas vacacionales tienen como destino la vivienda familiar del pueblo o la playa. Todo apunta a que la mayoría de quienes puedan escaparse unos días este año difícilmente dispondrán del presupuesto del año pasado. El 65% de los españoles se fueron de vacaciones una media de 12 días y gastaron 840 euros por persona. Hay que divertirse y descansar igual y durante el mismo tiempo, pero con menos dinero. Esa es la consigna. ¿Se puede conseguir? Depende de la reducción presupuestaria. Prever las reservas de vuelos y hoteles e incluso de viajes combinados reduce gastos sin que la calidad del periplo se vea afectada. Para empezar, no aceptemos pagar de más. Agencias de viaje y compañías aéreas están obligadas por ley a que el precio final que cobran sea idéntico al publicitado. La clave es leer con detenimiento la letra pequeña del contrato y no hacernos falsas ideas. Es lo de 'desde 120 euros' del anuncio que al final acaban siendo 360 euros porque la fecha solicitada no estaba dentro del breve intervalo que cuenta con la oferta más atractiva de precio y ha servido sólo de gancho. Antes de cerrar la reserva, por tanto, hay que exigir el precio final del viaje y comprobar que se ajusta al presupuesto inicial. Y que cada extra que se le sume al coste anunciado se justifique.
LOW COST: CHOLLO CON MATICES
Siempre queda la opción, más cómoda y sencilla, de recurrir a las agencias de viajes y dejarnos asesorar por profesionales, que cada año que pasa están más al tanto de las nuevas tecnologías y de las posibilidades de ahorro y eficiencia que ofrecen. Pero Internet y la gestión personal son una herramienta clave de ahorro para contratar vuelos, coches de alquiler, reservas de alojamiento, entradas a museos y espectáculos. De todos estos servicios, el más popular en la Red es la contratación de vuelos. Quienes más viajan con las compañías aéreas 'low cost' ya no echan de menos el refrigerio gratuito ni la prensa, e incluso comienzan a usar el tren y el bus, y en su caso el metro para reducir el gasto que supone llegar en taxi al hotel desde el aeropuerto, que a veces supera al del propio vuelo.
Sin embargo, aún no nos hemos adaptado a otras particularidades de la contratación on-line, como las tarifas extra por facturar el equipaje. Cuando se compra el billete por Internet, hay que tener en cuenta si viajamos con equipaje que debe ser facturado. Últimamente, muchas compañías de bajo coste obligan al pasajero a decidir si va o no a facturar equipaje: la tarifa por cada maleta va de 11 a 22 euros. El seguro de viaje es también opcional, y tiene su coste. Algunas compañías incluso han restringido el número de bolsas que se pueden llevar como equipaje de mano, al tiempo que han reducido el peso máximo de los bultos admitidos en cabina para obligar sutilmente a la facturación de cualquier maleta. Cada viajero puede llevar una única bolsa de mano, aunque hay compañías que admiten además un bolso o mochila, de no más de entre 6 y 10 kilos. Lo siguiente será el pago por el uso del baño. Suena a chiste, pero no lo es: una compañía low cost ya ha avisado de que podría comenzar a cobrar por este servicio.
ANTES DE RESERVAR UN VUELO POR INTERNET..
Una leyenda urbana afirma que a última hora se pueden adquirir billetes de avión a un precio irrisorio y que merece la pena esperar. Olvídelo, no es cierto. Prácticamente siempre, la antelación es la mejor aliada para pagar menos por los vuelos. Todas las compañías adoran cobrar por adelantado. Si compra los vuelos varios meses antes del viaje (sobre todo, en trayectos intercontinentales) ahorrará varios cientos de euros, especialmente si elige las fechas más solicitadas (agosto o Navidad).
Pero hay detalles que conviene saber. El primero: una web que busca vuelos es capaz de comparar cientos de combinaciones de todas las compañías aéreas, pero siempre se dejará alguna sin analizar. El segundo: estas webs tienen, a veces, acceso exclusivo a tarifas preferenciales. Por eso conviene buscar vuelos cotejando primero los resultados de varias webs especializadas (Kayak.es, Expedia.es, Orbitz.com, Rumbo.es), sus resultados no siempre coincidirán.
Si nuestras fechas son flexibles conviene indicarlo en la petición de vuelos (en el apartado correspondiente), ya que variar un poco las fechas puede ahorrarnos mucho dinero. Una vez elegido el vuelo, conviene comprobar en la web de la propia compañía si oferta ese vuelo a mejor precio que la web. Todas las web cobran cargos de gestión, que pueden suponer más de 10 euros por trayecto. Por último, en el proceso de compra del vuelo compruebe al detalle el desglose del precio final: algunas compañías añaden, en el último momento y por defecto (no hay que activar nada) seguros y sobrecostes que quizá preferimos evitar. En las aerolíneas de bajo coste conviene comprobar desde qué aeropuerto parten y a cuál llegan, porque en ocasiones operan desde instalaciones que quedan a decenas de kilómetros de las ciudades. En ese caso, hay que sopesar el gasto total del desplazamiento y la incomodidad de un aeropuerto lejano: quizá un vuelo en principio más caro acaba saliendo más económico porque desde ese aeropuerto se puede llegar a la ciudad en metro.
CONDICIONES DEL VUELO
La compra del billete por Internet supone la aceptación de los términos y condiciones del billete, pero la mayoría de los viajeros no llega a leer las normas que rigen en su pasaje. Durante el proceso de reserva, lo habitual es que las compañías incluyan un enlace que conduce a un listado de condiciones que informan de los pasos a seguir si se desea anular el vuelo. Muchas veces (si no se suscribe el seguro de anulación) no se puede anular con derecho a reintegro del importe, y otras supone perder gran parte de lo abonado. Conviene buscar este enlace en la página web, ya que la pestaña que el cliente debe marcar en caso de aceptación viene a veces seleccionada de antemano. Si la compra se ha realizado por teléfono, el operador está obligado a facilitar esta información al cliente siempre que la solicite.
ANTELACIÓN Y DÍAS PUNTA
En la organización del viaje hay que evitar tomar aviones los días punta, conviene comprobar cuáles son, es muy fácil, basta con mirar en una de estas webs que buscan vuelos: informan de los precios que tienen cada día de un mes para viajar a una ciudad determinada. Las compañías de vuelos de bajo coste ofrecen gangas a menudo sólo disponibles para el viajero que es capaz de programar su viaje con al menos 28 días de antelación. Pero quienes formalizan la reserva 14 días antes, por ejemplo, también pueden beneficiarse de descuentos. Las fechas anteriores y posteriores a los puentes y festivos acogen asimismo atractivas ofertas.
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