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El país árabe es pieza clave en la relación de Occidente con Oriente Próximo
09.05.09 -

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Interlocutor decisivo
Una policía jordana vigila al público que espera la llegada del Pontífice. / REUTERS
Jordania, que tiene la desgracia o la buena suerte de no tener petróleo y ha abierto 40 universidades, es uno de los países claves de Oriente Próximo para Occidente. Tiene relaciones con la Santa Sede desde 1994, simultáneamente a las del Vaticano con Israel. Además ha sido decisivo en el establecimiento de un marco mínimamente estable en la región, por desvincularse del terrorismo, y ser el primer país árabe, tras Egipto, que firmó la paz con Israel en 1994. Cedió a sus pretensiones sobre Cisjordania, que había perdido en la guerra frente a las fuerzas hebreas en 1967, para facilitar la creación del futuro Estado palestino. Egipto y Jordania fueron los dos únicos países árabes que escoltaron a israelíes y palestinos en la recta final de los acuerdos de paz de Oslo, en 1995.
En el aspecto religioso, Jordania es vista por el Vaticano como un valioso ejemplo de tolerancia religiosa y convivencia de confesiones. Ya Pablo VI viajó a este país en 1964 y el propio rey Hussein, padre del actual soberano, le escoltó hasta las puertas de Jerusalén. También Juan Pablo II fue recibido calurosamente en 2000, y nació entonces el compromiso jordano, reforzado por el interés en el desarrollo turístico, en la rehabilitación y recuperación de la ribera del Jordán donde la tradición emplaza el bautismo de Jesús.
Desde entonces Amán construye en este lugar cinco templos, uno por cada confesión presente en la zona, y proyecta organizar allí un gran encuentro entre cristianos y musulmanes. Hay otras iniciativas de diálogo, porque la musulmana es una religión sin líder único y de diversas realidades, como el Islam Hadari de Malasia o la de Arabia Saudí que llevó a un encuentro en la ONU en noviembre. Pero el contacto con Jordania, símbolo del islam moderado y que cuenta con el prestigio de la dinastía hachemí, es la vía privilegiada por la Santa Sede.
Refugio de palestinos
Jordania también es un enclave fundamental de la diáspora palestina. Según datos de la ONU acoge el mayor contingente de exiliados: 1,7 millones, un quinto de la población, de los cuales 329.000 están alojados en diez campos. Llegaron en varias oleadas, pero las principales se registraron tras la proclamación del Estado de Israel y la consiguiente guerra árabe-hebrea, en 1948 -sólo dos años después de la independencia del país-, y en 1967 con la de los Seis Días y la pérdida de Cisjordania y el sector árabe de Jerusalén. La presencia palestina llegó a ser tan invasiva que se convirtió en factor desestabilizador, casi un Estado dentro del Estado, una situación que tras atentados palestinos desembocó en la violenta respuesta del rey Hussein, que expulsó a las organizaciones de esta comunidad y dejó 4.600 muertos. Los palestinos recalaron en Líbano y Siria, aunque luego la situación se normalizó. También es uno de los mayores puntos de acogida de refugiados iraquíes.
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