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Vizcaya

Incidencias en el metro

El fallo de un sensor <strong>inmovilizó un convoy </strong><strong>en Moyua</strong> y causó retrasos de 30 minutos

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Segundo tren averiado en 24 horas
Las estadísticas siguen hablando del puntual servicio de Metro Bilbao, pero a los usuarios que de forma consecutiva han tenido que lidiar con diversas averías de poco les sirven las cifras. De los 210.000 trenes que circularon el pasado año por la red metropolitana, apenas un 0,4% llegaron con retraso. Pero, a juzgar por las incidencias que han alterado el servicio durante las primeras horas de la tarde de ayer y de anteayer, el suburbano tendrá que aplicarse para mantener sus ratios.
Si el martes el aviso de avería mecánica en las zapatas de freno de una unidad provocó retrasos de 20 minutos en plena hora punta, ayer, rozando el final del horario de máxima afluencia de viajeros del mediodía, otra señal de alerta, esta vez eléctrica, hizo que los trenes circularan al menos con media hora de retraso entre las 15.00 y las 16.00 horas. La normalidad no llegó al servicio hasta bien entrada la tarde, por el necesario reajuste en el paso de convoyes.
El percance se origino a las 15.00 horas en una unidad que acababa de hacer su entrada en el andén de Moyua, con destino a Plentzia. Todos los trenes del suburbano tienen dos locomotoras y cada una de ellas dispone de un sensor que determina si la máquina recibe suficiente energía eléctrica para circular. El ordenador de a bordo comprueba el indicador de estos sensores durante el chequeo automático del sistema que se realiza cada vez que el convoy reanuda su marcha.
Pues bien, al intentar partir de Moyua, uno de los sensores del tren indicó que el caudal eléctrico no era suficiente. Según los primeros indicios apuntados por los servicios técnicos del metro, resulta más verosímil que la alerta estuviera motivada por un fallo en el sensor que en el suministro de energía. En cualquier caso, el aviso desencadenó el protocolo habitual. Siempre que un piloto advierte al conductor de alguna anomalía, independientemente de su nivel de gravedad, el tren queda inmovilizado y el Puesto de Mando Centralizado es informado sobre la incidencia. Éste pone en camino una unidad de remolque para desplazar al convoy hasta el taller más cercano, que de nuevo resultó ser el de Ariz. La operación se prolongó media hora, durante la cual el tránsito de trenes se mantuvo. Pero, en el tramo afectado por la avería, todo el tráfico tuvo que circular por una sola vía, lo que provocó importantes retrasos y aglomeraciones en el conjunto de la red.
Según explicaron desde la dirección de Metro Bilbao, es «una avería muy extraña, que sólo se ha producido una vez más en los 15 años de historia del suburbano». Precisaron que su detección «entraña suma complejidad y requiere la intervención de personal altamente cualificado», por lo que los responsables del taller resolvieron el problema mediante comunicación telefónica con la empresa responsable de los equipos. Pese a la «complejidad» del diagnóstico, la reparación «es muy sencilla». Según Metro Bilbao, en 6 minutos el tren estaba reparado y listo para volver a la red. Las fuentes descartaron un motivo común de ambas incidencias e insistieron en que «son fallos puntuales que lamentablemente se han juntado en el tiempo».
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